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Lección diaria de Cabalá – 08.03.11

La importancia del estudio
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El Libro del Zohar, introducción: “El cielo y la tierra”, ítem 56, Lección 3
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Talmud Eser Sefirot 3, parte 9, ítem 3, Lección 3
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Tema de la Lección: La Mujer, Lección 3
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El temor primordial

El primer mandamiento que se nos dio es el mandamiento del temor. Es decir temer si estoy avanzando en el camino espiritual, o si estoy adquiriendo el mundo espiritual, o si estoy entendiendo lo que entiendo de manera correcta y si reacciono ante el grupo.

En pocas palabras: ¿Tendré éxito? Tengo que ser consumido por esta preocupación todo el tiempo. Si me relajo, entonces inmediatamente me pierdo del camino hacia la meta.

En nuestro mundo la sicología enumera más de 800 diferentes tipos de miedos. ¿Gano lo suficiente? ¿Tengo salud? ¿Me pasara algo malo?

Sin embargo, en la Cabalá no hablamos acerca de los diferentes miedos, pero si del temor primordial: ¿Estoy yendo hacia la meta? ¿Seré capaz de otorgar? Esto ya es preocuparte por algo por lo que no sientes la mínima necesidad.

¿Sentiré esta necesidad? ¿Adquiriré lo suficientemente para poder esforzarme y apuntar hacia la meta? Tengo que cumplir con el proceso completo: desde la preocupación más pequeña que ni siquiera está clara aun, hasta el temor más desarrollado que apunta precisamente hacia la meta como si fuera la punta de una flecha, la cual me lleva a la realización, “¿Doy lo suficiente al Creador? ¿Nos volvemos iguales de esta manera? ¿No estoy en una posición inferior, como un invitado quien recibe el banquete del anfitrión de tal manera que no está avergonzado?”

Este temor es el primer mandamiento. Pero es algo que tenemos que adquirir. Al principio no lo tenemos. La meta es invisible y no me importa la cualidad del otorgamiento. ¿Realmente necesito el amor al prójimo? Pero tengo que llegar a necesitarlo a tal grado hasta sentir temor, “¿Qué pasa si no lo logro?”

Esto es simplemente una atrocidad desde la perspectiva del egoísmo. Es completamente antinatural.

Sin embargo, por medio del entorno y de la Luz que Reforma, podemos alcanzarlo. El temor nos ayuda a alcanzar la preocupación: ¿Recibiré la Luz para que me convierta en una persona que se preocupa por el otorgamiento?

Por lo tanto, tenemos que ir hacia un gran proceso de construcción de las condiciones necesarias. Sin embargo, en realidad es posible realizarlo simplemente. En esta consideración todo depende en la extensión de los esfuerzos realizados.

Primero que nada, tengo realmente que estar asustado por mi camino espiritual. “¿Estoy avanzando correctamente hacia la meta?” En segundo lugar, solo una vez que adquiero el temor, ¿viene a mí la cualidad del amor porque no hay temor sin amor?

(37089 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/4/11, sobre el amor)

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La igualdad yace en el otorgamiento máximo

Pregunta: Si el mundo fuera regido por mujeres, ¿estaría mejor?

Respuesta: El mundo no puede ser regido por mujeres. Por naturaleza la mujer debe estar en posesión del padre o del marido. Esto es porque de acuerdo con la raíz espiritual, ella es Máljut, quien solo puede actuar por virtud de lo que su marido le da. Ella no es dueña de nada.

Este es el rol de la mujer: Al inspirar al hombre a hacer su trabajo espiritual, ella recibe la Luz de él. Tenemos que entender que no hay menosprecio en esto. Una mujer no está más abajo que el hombre, si no por el contrario, sin su deseo el mundo dejaría de avanzar. No habría corrección y nosotros no alcanzaríamos la unidad con el Creador. Nosotros nos unimos precisamente con Él por virtud del deseo femenino. Así es como nos damos cuenta de la fuerza masculina.

No deberíamos mirar las diferencias o buscar las ventajas que uno tiene sobre el otro. No deberíamos juzgarlo de manera egoísta. Sino todo lo contrario, nuestro alcance debe ser altruista: Como conectar a los hombres y las mujeres para poder llegar a la menta. Después de todo, la meta no puede ser alcanzada sin la unión perfecta entre ellos.

Cuando cada uno otorga al máximo, entonces ambos son iguales. Si una mujer da todo de sí y un hombre da todo de sí, es decir que la igualdad reina entre ellos y ellos avanzan hacia el Creador.
Pero, ¿cada uno de ellos hace lo mismo? Claro que no. Lo opuesto vienen de ellos, y esto significa que ellos son iguales.

Es un asunto diferente en nuestro mundo, donde ambos, hombre y mujer son presentados con las mismas demandas. ¿Es esto posible? Este problema está siendo expresado por medio de un cataclismo muy poderoso porque nosotros de este modo destruimos los cimientos de nuestro ser.

(De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/7/11, sobre la mujer)

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La falsa igualdad

Pregunta: ¿La moderna igualdad de los sexos ofrece peligro para las relaciones entre el hombre y la mujer?

Respuesta: La “igualdad” que establecemos acorde a nuestro razonamiento egoísta no es realmente igualdad, sino una distorsión de las leyes de la naturaleza. En la naturaleza, las inclinaciones masculinas y femeninas no son idénticas, por el contrario, son diferentes, opuestas, y distantes unas de otras por las posibles cualidades internas y externas de la personalidad, las actividades de la vida, fisiología y todo lo demás. Al atraer una señal de igualdad entre ellas, estamos aplastando la naturaleza y creando una gran fisura que no beneficiará a nadie al final.

No tengo que explicar lo que significa ir en contra de las leyes de la naturaleza. Nosotros estamos tratando de hacer lo que se nos ocurra a un nivel tan elevado, en lugar de aprender de la naturaleza y dar a cada género la forma apropiada para él, y esto nos traerá muchos más problemas. Al final nadie estará feliz por esta “igualdad”.

Por naturaleza yo tengo que ser un hombre con cualidades específicas y desempeñar una función específica. Tengo un nicho que tengo que tomar. Este es el lugar de mi apaciguamiento, de mi corrección, llenado y perfección. Es por esto que no puedo disfrutar del egoísmo que rige sobre mí y actuar como yo quiera, por las ordenes de las fuerzas egoístas. No hay duda de que esto pone todo en peligro.

Vamos a tener la esperanza que de alguna manera iremos de corrupción a corrección. Sin embargo, hay muchas dificultades esperándonos en este camino.

(De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/7/11, sobre la Mujer)

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Fuerza femenina y debilidad masculina

Pregunta: ¿A qué se debe el hecho de que los hombres tengan miedo de las mujeres fuertes, escapando de la responsabilidad e iniciativa?

Respuesta: Esto hemos traído hacia nosotros mismos. Ninguna mujer quiere ser fuerte. Ninguna mujer quiere ser una experta para ganar bien y criar a sus hijos por sí misma. Por naturaleza una mujer aspira al hogar. Ella quiere hijos y sobre todo existir de acuerdo con la naturaleza. Pero si los hombres no llenan las responsabilidades obligatorias en ellos, entonces al no tener otra solución las mujeres en nuestros días son forzadas a actuar con sus propias fuerzas. Y me quito el sombrero ante ellas por esto.

Como resultado vemos que las mujeres son más independientes y ellas se adaptan mejor en nuestro mundo. Además tienen una resistencia natural que supera la de los hombres. Tienen poder y fuerza de espíritu, porque al fin de cuentas están más cerca de la naturaleza.

Por otro lado, un hombre simplemente flota en las nubes. Él es como un niño grande que encuentra una profesión en computadoras o tecnología y juega alrededor con sus juguetes como lo hizo en su infancia. El encuentra placer al hacer eso. Después de todo, la sociedad moderna respeta estos juegos, como el mercado de valores, el trabajo, o salir con los amigos después del trabajo, y es así como la vida pasa, y si un hombre necesita apoyo, él regresa a su mamá.

Desafortunadamente, mientras más avanzamos, este fenómeno se extiende más y se hace más socialmente aceptable, de hecho llega a ser una norma y una tendencia de moda.

(De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/7/11, sobre la mujer)

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Un pozo con agua viva

Pregunta: ¿Por qué es más fácil elevarnos por encima del rechazo de los unos a los otros en las grandes Convenciones?

Respuesta: 1. En la Convención una persona no está en su grupo. Él se disuelve en un océano de personas con las cuales no tuvo un contacto cercano y por lo tanto no reveló su mal hacia ellos.

2. En las Convenciones no trabajamos en la revelación del mal en nosotros mismos, sino más bien despertamos la bondad. Sin embargo, esta bondad viene en lugar del mal que aún no ha sido revelado y para que adquiramos fuerza para el futuro.

Por consiguiente, las personas que no trabajan en sí mismas en el grupo no sienten un impulso para venir a la Convención. Ellas no miran esto como una oportunidad para avanzar. “¿Qué haré allí? ¿Saltar? ¿Cantar?” Yo puedo mirarlo por televisión o internet y a la vez ¡es cómodo para mí!”

En realidad existe una gran diferencia entre la participación física y virtual en la Convención porque en la participación física la persona utiliza energía, dinero, y grandes esfuerzos para tomar parte en la Convención.

Además, previo a entrar a la sensación del Mundo Superior, no podemos anular la importancia del contacto material. Por lo tanto, la Convención está destinada para las personas que desean ir allá con el reconocimiento del mal que han acumulado desde antes, tanto como aquellos que desean recibir fuerzas allí para sobreponerse al reconocimiento del mal en el futuro.

La Torá habla mucho acerca de cómo en tiempos antiguos las personas se conocían por medio de un pozo para comunicarse y establecer conexiones. Es así como deberíamos sentirnos en la Convención: como personas que se han reunido por medio de un pozo viviente en el desierto, y de aquel pozo podemos recibir las fuerzas vitales de Bína (agua es el atributo de otorgamiento, la cualidad de Bína).

(De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/7/11, El Zohar)

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El camino hacia el amor

Nos elevamos con el mundo del Infinito desde nuestro mundo. Este camino se divide en dos estados: el primero se llama “temor”, y el segundo, “amor“.

Durante el primer estado corregimos nuestro deseo egoísta en cero, primero y segundo grados de Aviút, y durante el segundo estado lo corregimos en el tercero y cuarto grados de Aviút. La parte inferior es Galgálta ve Eináim (GE), la parte superior es AJáP (AHP). Y juntos son la vasija de un alma.

Temor significa que hay una preocupación principal detrás de miles de preocupaciones: ¿Seré capaz de no recibir? Como invitado, me preocupa como manejo el no desear recibir el trato del anfitrión. Él trata de convencerme, pero me niego una y otra vez. En otras palabras, una y otra vez adquiero la pantalla para un creciente Aviút del deseo, hasta que me eleve por encima de mi Aviút completo (que es llamado el Monte Sinai) y adquiero la cualidad del temor. Ahora me elevo por encima de todos los deseos de recibir y me aseguro contra el recibir placer egoísta.

Entonces comienzo a ser incluido mutuamente con otros: “¿Qué quiere él?” Veo lo que quiere, así como el grado de mi capacidad para hacer algo por él. Adquiero sus deseos, sus Kelím, y le proveo en mis Kelím. Ahora actúo al revés: doy vuelta a mi Kli para recibir para mi prójimo.

 

Una madre cuida de sus hijos de la misma forma: Ella hace todo lo posible para llenarlos. Así es como su amor se manifiesta. Por lo tanto, el amor se trata de que yo no tome nada de los demás, nunca robarles, ni dañar a otros. Esto se refiere a la etapa previa, al temor, la primera etapa de la corrección de los Kelím.

Hilél, el sabio, dijo lo siguiente a un “extraño”, es decir a un deseo egoísta, con respecto a esto: “¿Quieres acercarte al otorgamiento? Adelante. Haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti. Elévate por encima de tus Kelím de recepción, y entonces nunca dañarás a nadie”.

Y entonces llega el turno del amor, a lo cual se refirió Rabí Akíva como la regla general de la Torá: “Ama a tu prójimo como a ti mismo“. Esto significa que tomas los deseos de los otros y te unes con ellos para llenarlos.

De esta manera, el amor, en su verdadero sentido espiritual, esto no puede alcanzarse sin una preparación considerable.

(37085 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 3/4/11, sobre el amor)

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Revelando la unicidad

Cuando digo: “No hay nadie más aparte de Él“, significa que acepto sobre mí una cierta función en el mundo y no sólo ir con la corriente, viviendo un momento tras otro, diciéndome yo mismo “dejarlo existir”. Por el contrario, cada instante enfoco mis deseos y pensamientos sobre cómo corregir mi conexión con el mundo y trato de encontrar en él una sola fuerza de gobierno. Este esfuerzo mío es considerado como “Si yo no soy por mí, ¿quién es por mí?”

Supongamos que me enfermo y voy a ver a un médico, pero mientras lo hago, no sólo me inclino hacia a mi cuerpo animado, sino más bien, pienso en cómo puedo añadir algo a esta fuerza única. Después de todo, el médico, la medicina, y yo somos todos partes del sistema integral. El médico está dirigido por el Creador, y el medicamento fue descubierto por causa de Él. En otras palabras, debo conectar todo lo que me parece que existe por separado de todo lo demás: el médico, la medicina, mi enfermedad, y yo en una fuente única.

Y más adelante, cuando me recupere, debo decir que todo ello desde el principio estaba unificado. El Creador simplemente se convirtió en las circunstancias para que yo los agrupe dentro de mí mismo y vea Su unicidad.

(37073 – De la lección diaria de Cabalá del 2/18/2011, Baál HaSulám, Carta 16, 1925)

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¡Añade el Creador al grupo!

Pregunta: Es muy sencillo que nosotros nos unamos durante la convención ya que parece ser muy natural aquí anularnos a nosotros mismos, “perder la cabeza”, intentar conectarnos con otros, incluirnos en ellos. Pero es muy difícil hacer esto en nuestro propio grupo, una vez que regresamos de la convención.  Muchos problemas surgen y se hace muy difícil el sentir la esencia interior del grupo, todo desaparece de repente. ¿Cómo superar esto?

Respuesta: Vamos a hacer un ejercicio: Lleguen a un grupo, siéntense en círculo, mírense uno al otro y piensen: “¿Que está haciendo el Creador con nosotros?” Queremos unirnos, trabajamos en el grupo, hemos abierto un centro de Cabalá, nos hemos reunido, preparado un lugar de encuentro, y nadie quiere ir allí….

¡Miren lo que hace! No somos culpables de esto, no tenemos la libertad de elección. ¡Miren cómo nos despierta! ¿Para qué hace esto? ¿Por qué lo necesita Él? ¿Qué quiere ganar con esto?

La única razón por la que no avanzan es porque se olvidan de un componente más que existe entre ustedes: la Fuerza Superior, el Creador, que organiza y prepara todo. ¡Agréguenlo a Él! ¡Conviértanse en socios con Él!  Y entonces entenderán lo que tienen que hacer, cómo avanzar, cómo estar conectado con otros y con Él. Añádanlo a Él a sus grupos. Digo esto en serio: Él existe entre ustedes.  Comiencen a tener este tipo de reuniones de amigos, estas discusiones de lo que sucede entre ustedes, y entonces todo se aclarará.

(37006 – De la Lección 1, Congreso Metzoke Dragot del 2/24/2011)

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¿Cómo educarme a mí mismo?

En este mundo yo constantemente me adapto a las normas que la sociedad me impone al convencerme de comprar o hacer algo, mientras que en el mundo espiritual necesitamos atraer el ejemplo del Creador.

Sin embargo, el problema es que si Él fuera revelado, caeríamos completamente bajo Su influencia y nos convertiríamos en un millón de veces más dependientes de Él de lo que dependemos del entorno actualmente.

Nos convertiríamos en esclavos absolutos, como las formas de vida inanimada, vegetativa, y animada, que hacen lo que la naturaleza les manda hacer y siguen plenamente sus instintos. Y entonces ni siquiera sentiríamos que vivimos una vida independiente.

Pero el Creador, esa fuerza general de la naturaleza de la creación, quiere que seamos independientes e iguales a Él, en vez de seguir sus órdenes como un robot. No tendría ningún sentido crear la criatura que sigue automáticamente las órdenes de su naturaleza, y la cual el resultado está claro por completo, desde el principio.

El plan del Creador fue crear al hombre libre para que el hombre pudiera elegir elevarse al nivel del Creador, aprender sobre su Creador, y ¡querer ser solamente como Él! Al igual que cualquier persona en este mundo quiere ser amado por lo que él es, el Creador también quiere familiarizarnos con Él, que lo alcancemos a Él, y que veamos Su estado, cualidad y la fuerza que es la última perfección.

Por lo tanto, Él no puede revelarse a nosotros para que no nos convirtamos en sus siervos y automáticamente sigamos Sus órdenes. Él plantas en nosotros el deseo de desarrollarnos y esforzarnos hacia Él, pero se oculta. Entonces, ¿cómo podemos llegar a ser como Él en este caso?

Él viene con una solución simple. Crea la criatura llamada Adám (hombre), una fuerza espiritual, una cualidad similar a la suya y ¡rompe esta criatura en mil millones de partes! Y ahora el mismo ser creado, y no el Creador, debe reunir un entorno por sí mismo como pedazos de bloques interconectados. Este entorno tiene que reflejar la imagen del Creador a la criatura, su conocimiento de Él.

El hombre avanza y construye su propio entorno para influirlo en la dirección opuesta y desarrollarlo. De ello se deduce que construimos nuestro propio Creador, y por eso se le llama “Boré”, que significa “ven y ve”. Construimos nuestro entorno y de esta manera nos construimos nosotros mismos.

Yo no soy capaz de crear o influir en mí. Yo soy un producto terminado de mi entorno. Pero al construir constantemente mi entorno, una cáscara me influye, yo indirectamente, influyo en mí. Resulta que yo construyo un sistema para mi propia educación.

Entonces estoy un poco separado del Creador, y me construyo libremente al crear mi propio entorno de acuerdo con los valores que quiero inculcar en mí mismo. No puedo cambiarme a mí mismo, pero puedo construir artificialmente una sociedad que me convenza de los valores con los que ahora no estoy de acuerdo. Esta sociedad me convencerá de que tengo que luchar por el otorgamiento.

Y puesto que he construido esta sociedad yo mismo, es como si yo me hubiera construido. En otras palabras, yo construyo constantemente la imagen del Creador dentro de mí, y así avanzo hasta el punto donde estas tres formas: yo, el entorno, y el Creador se atraen para ser como un todo.

Esto realmente es el libre desarrollo porque hago todo yo mismo, yo constantemente pienso y decido sobre las formas de avanzar. Examino el mundo que ahora se revela ante mí, y pongo a prueba las formas para avanzar correctamente.

(37015 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/4/2011, Escritos de Rabásh)

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