Amán y su familia

Pregunta: La festividad de Purim simboliza la oposición de dos fuerzas: Mordejái y Amán. ¿Entonces por qué se nos manda a estar tan borrachos en este día que no podamos distinguir entre Amán y Mordejái?

Respuesta: Esto sucede tras el análisis en el que usas todos los Kelím, cuando todo está claro ya al máximo. Has colgado a Amán y a sus diez hijos en un árbol, o en otras palabras, en la cola de la letra Kuf (ק). No viene más iluminación por debajo de Tábur para dar vida a las fuerzas impuras (Klipót). No hay Klipót puesto que tú has destruido todas las intenciones egoístas.

Las intenciones previas por el bien de recibir, la Klipá, estaban por debajo. La Klipá vive en virtud de la iluminación desde arriba. Por encima del Tábur están las letras o las cualidades de Kuf (ק), Resh (ר), Shin (ש), y Tav (ת). Anteriormente, la ápice de la Tav también descendió, pero su “pierna fue corta” y ahora sólo la Kuf desciende por debajo del Tábur. Esto significa que las luces descienden, dando vida a la Klipá.

Esto es necesario porque el Klipá nos ayuda. Tiene que existir para que nos dé la oportunidad de la libre elección, para que nos ponga entre el bien y el mal.

Aquí, a continuación, están Amán y su “familia”, todas las cualidades egoístas que se le han unido. Es importante recordar que esto habla con precisión sobre las intenciones por el bien de recibir, en vez de los deseos. Después de todo, el deseo es sólo materia.

Después de eso, desde Iesód de Zeir Ánpin hasta Núkva viene la iluminación de Mordejái. Viene como consecuencia del ascenso de la plegaria (MAN) desde las almas de Israel, que están  por debajo, bajo el gobierno de Amán. Entonces, todas ellas son capaces de ascender con la ayuda de la iluminación llamada Purim, la iluminación de Mordejái.

En ese caso sólo Amán con su familia permanecen por debajo. Después de eso, la pierna de la letra Kuf es anulada por lo que las Klipót ya no reciben una iluminación, o en otras palabras, Amán es colgado en el árbol. Entonces las Klipót dentro de cada uno de nosotros mueren porque ya no se dan cuenta ni sienten la oportunidad para robar o para alcanzar nada.

Ahí es donde todo termina. Todas las intenciones egoístas desaparecen debido a que no tienen una base y todo cambia por encima del Parsá, dentro de la intención por el bien del otorgamiento, dentro del fin de la corrección que se aproxima. Ahora todos tus Kelím están cubiertos por la intención altruista y tú los llenas con la Luz de Jojmá sin ningún tipo de restricciones. Esto se debe a que has creado pantallas grandes, perfectas que te libera de la necesidad de hacer cálculos.

Todo el asunto de Amán, que está bajo el poder del deseo egoísta, ha cambiado a la intención altruista. Dicho de otra manera, todos los deseos que estaban por debajo han ascendido. Ellos se dividieron en dos grupos de 248 y 365 deseos, y ahora, incluso los más bajos porque tú has cortado las intenciones egoístas de ellos. Por lo tanto, no queda nada por debajo.

Y puesto que no hay nada por debajo, la santidad (Kedushá) se expande desde Ragláin hasta Siúm, hasta el Monte de los Olivos.

(De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/20/11, Talmud Eser Sefirót)

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