Desde las afueras de creación de vuelta a su centro

Los cabalistas, quienes exploraron la realidad superior, nos explican que empezamos nuestra completa evolución en el mundo del Infinito, Ein Sof, donde estuvimos atados juntos como un hombre con un corazón, en un punto, así es como fue nuestro fuerte vínculo. Este vínculo fue inicialmente sostenido por la fuerza de la Luz superior que nos controló y nos llenó.

Pero después, empezamos a descender desde el mundo del Infinito puesto que nuestra conexión comenzó a despertar. Entre nosotros, se formó la distancia, la cual siguió creciendo (los mundos de Adám Kadmón, Atzilút, Beriá, Ietzirá y Asiá en el dibujo de abajo), hasta que nos caímos al nivel de nuestra presente existencia, el grado más bajo del mundo de Asiá.

Este descenso significa que bajo el impacto de Arriba, gradualmente perdimos la Luz que llenó el espacio entre nosotros. La Luz siguió decayendo intencionalmente, por si misma y al final, la distancia surgió entre nosotros. Mientras que en el mundo del Infinito estábamos todos atados juntos, con el tiempo alcanzamos el mundo de Asiá, nos retiramos el uno del otro a una gran distancia. Ahora nos experimentamos a nosotros mismos como dos realidades separadas: la tuya y la mía. Nuestro ego, el cual nos rige, es responsable por el espacio que nos divide. Así es como cada uno de nosotros se siente.

Ahora hay siete billones de tales individuos egoístas, alienados en nuestro mundo. Pero es verdad que en el mundo del Infinito existimos como ¡un solo hombre! Y de acuerdo con nuestra sensación, la ha cambiado también puesto quela experimentamos como la sensación en nuestro deseo, en nuestras propiedades.

Pero tenemos que entender que nosotros estamos tratando con dos grandes discrepancias: la realidad que nosotros sentimos y la realidad en la cual nosotros realmente existimos. Nos sentimos muy ajenos uno de otro, lejos de la percepción, eternidad y llenado ilimitado, en algún lugar en las afueras de la creación entera, en este mundo pasajero. Y ahora, la conexión entre nosotros permanece y es muy fuerte. Aun estamos atados por la garantía mutua, al igual que un hombre con un corazón.

Nosotros simplemente no deseamos seguir estas condiciones y este es el único problema. Pero el mandato de la naturaleza es que nosotros, no obstante, nos conectemos. Es solo que esta conexión nos es revelada no al nivel de la ley en el mundo del Infinito, sino en la medida en la que nos alejamos este.

 En otras palabras, nosotros no estamos en este momento esperando conocer todas las condiciones de la garantía que gobierna el mundo del Infinito en el cual nosotros estuvimos absolutamente conectados con todos nuestros deseos como uno solo y solo había un alma en el centro de la creación. Nosotros solo necesitamos entender que seguimos atados juntos, tu y yo y que hay una conexión entre nosotros.

Este lazo existe entre todas las almas las cuales en el pasado estuvieron juntas pero que ahora están distantes. Pero todos nosotros tenemos una necesidad de volver al centro del cual venimos.

(38052 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 14 de Marzo del 2011, sobre la garantía mutua)

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