Devuélveme mis deseos

El entorno no son los rostros de las personas o sus cuerpos materiales, sino el deseo o fuerza que recibo de ellos. Entonces este deseo se vuelve mío, añadiéndose a mi punto en el corazón.

Si soy capaz de recibir de ellos la impresión de la grandeza del otorgamiento, el Creador, la meta espiritual, el deseo de otorgar, entonces tengo la oportunidad junto con ellos de despertar la fuerza de la Luz que está oculta ahí. Entonces, bajo la influencia de la Luz, este deseo comienza a ser corregido, es decir en lugar del lado opuesto, que me sea mostrada la cara de la espiritualidad, la cualidad de otorgamiento, en la cual revelo mi vida en la Luz del otorgamiento. Esta es la revelación del mundo espiritual, del Creador a las criaturas.

Es por eso que el Creador es llamado Boré, ven y ve, es decir todo lo que recibí en los deseos que recolecté del entorno. El entorno es mi propio deseo, pero visto desde su lado opuesto y por lo tanto parece estar relacionado con otras personas.

Recibí este deseo de ellos y entendí que es mío, y por lo tanto quiero adjuntar su espalda a mí. Sin embargo, la espiritualidad está estructurada de manera que mi AJáP (parte inferior) esté dentro de Galgalta ve Eináim (la parte superior) de otras personas. Es por eso que no puedo regresar mi AJáP sin recibir Galgalta ve Eináim de todos los demás.

Resulta que mis deseos receptores regresan a mí, pero junto con los deseos otorgantes de otros, es decir deseos corregidos, y los adjunto a mí junto con la Luz de Jasadím que los llena. Así, la grandeza del otorgamiento que traté de recibir del entorno son los Kelím espirituales prefabricados, deseos en los cuales alcanzo la espiritualidad.

(38211 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/16/11)

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