Dos caminos

No hay duda que nuestro estado es el más insignificante y no hay nada peor que este. No hay nada que discutir aquí. Esta es la realidad que nos fue dada desde Arriba y no importa lo que digas, no puedes revocar ese hecho.

El Creador dice, “Si, he creado el egoísmo y todo este mundo. Todo esto es cierto, pero esto es sólo el punto inicial. Deja de sentarte ahí y de llorar ¡Empieza ya a comportarte como debes! ¡He preparado todos los medios para ti, así que úsalos!”

Pero nadie quiere oír acerca de algún tipo de corrección, trabajo, esfuerzos, y cambios. Usualmente sólo sabemos sentarnos y quejarnos del hecho de sentirnos mal.

Dos caminos surgen de cada estado en el que estamos. Y en realidad nuestro estado no es tan malo como nos parece. Más bien, es en realidad horrible porque no vemos lo que estamos perdiendo comparado con el mundo del Infinito, donde tenemos la oportunidad de estar.

No se nos muestra ese estado Infinito ya que de otra manera saltaríamos ahí de manera egoísta. Para detenernos, esta Luz está oculta. Esto nos permite trabajar y desarrollarnos de manera normal, usando la fuerza del grupo, y así avanzar hacia el otorgamiento en lugar de volvernos parásitos egoístas (Klipá) y perseguir sólo placer, al no tener la fuerza para rechazarlo.

Existen dos caminos a partir de este estado peor y más bajo. Tratar de avanzar por tu cuenta, iniciando tu propio desarrollo, o si no queremos esto, entonces hay una máquina o un programa de la naturaleza que nos empuja al desarrollo de acuerdo con la secuencia de estados que están registrados ahí: las relaciones entre la Luz y el deseo que están uno en oposición al otro.

(36593 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/28/11, “Introducción al libro Paním Meirót uMasbirót”)

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