El cálculo exactamente opuesto

Mientras investigamos en la naturaleza, estudiamos muchos fenómenos que toman lugar frente y dentro de nosotros. Para traerlos a un común denominador, podemos decir que cualquier especie y cualquier parte en la naturaleza cuidan de su propia existencia. Y entre mas cuidan de sí mismos, mas alto es el nivel de desarrollo. Así es como el nivel vegetativo de la naturaleza es originado por el nivel inanimado de la naturaleza y el nivel animado vino desde el vegetativo y el hombre vino desde el nivel animado de la naturaleza.

Entendemos de la ciencia de la Cabalá que esto no pasó por sí mismo, sino por medio de las Reshimót, los “genes del desarrollo” que son realizados sucesivamente uno detrás del otro dentro del marco del modelo fijado inicialmente.

Todo esto existe dentro de la aspiración del beneficio propio. El programa infundido en todos los elementos de la naturaleza pone la tarea frente a nosotros: ¿Qué debo hacer para sentirme bien? Ser su realización del mal, el progreso consiente hacia el bien, la fuerza, la rapidez, la conexión, el sentimiento o la mente de acuerdo con su potencial, cada especie aspira al bienestar y se separa del mal. Esta es nuestra naturaleza.

En los niveles inanimado, vegetativo y animado esta naturaleza es una “calle de un solo sentido” impulsándonos a actuar directamente por nuestro propio beneficio. Pero en el nivel humano hay una acción más especial. El hombre es capaz de sentir al vecino y por esto está dispuesto a dar algo a su vecino con la expectativa de recibir más adelante recompensa y placer. Hemos aprendido en diferentes formas como usar al vecino, lo cual no existe en niveles más bajos.

En los niveles inanimado, vegetativo y animado solo hay recepción. Pero el hombre también sabe como otorgar al vecino para recibir beneficio para sí mismo. Más aun, interactuar con el vecino implica eventualmente darle mucho mas beneficio que una recepción regular. De otra manera él es simplemente incapaz de recibir algo directamente. Pero de una forma u otra, en ambos casos el actúa por su propio bien.

En principio, la recepción directa es un método primado para el hombre. Mientras un niño crece, recibe educación a través de la cual nosotros le enseñamos a interactuar con el mundo y por lo general esto significa aprender a usar al vecino de forma que evite ser lastimado y que le permita recibir beneficio propio al final. Esta es la educación humana. Si las cosas son de la forma en que son, entonces es mejor tomar en cuenta al vecino. Después de todo, a menudo deseamos tomar, conquistar y robar sin dejar rastro.

Así es nuestro mundo y es por esto que nosotros solo percibimos lo que recibimos dentro de nosotros. Nuestros deseos son limitados y eventualmente nos llevan a sentimientos de vacío y desesperación.

Pero también hay otra posibilidad, la opuesta, la del otorgamiento, donde la tendencia es alejada de mí, hacia arriba, hacia el vecino, tan buena como lejana de mí, abajo hacia mí y después arriba hacia el vecino. En el primer caso yo otorgo por el bien del otorgamiento (Bína, Jafétz Jésed) y en el segundo caso yo recibo por el bien del otorgamiento (el grado del amor). Esto es llamado un cálculo exactamente opuesto y este solo existe en el ser humano.

De este modo, tenemos dos posibilidades: recepción con otorgamiento auxiliar, u otorgamiento con recepción auxiliar.

(De la  4º parte de la lección diaria de Cabalá del 23 de Marzo del 2011, sobre la educación global)

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