El Creador une a los esposos.

Pregunta: En la sociedad chovinista moderna, es típico que los hombres sean juzgados  por cuánta riqueza poseen o cuán inteligentes son, y las mujeres por su belleza. ¿Qué criterio aplicará la sociedad cuando se desarrolle?

Respuesta: Si la sociedad comienza a valorar la meta espiritual, o bien porque no tiene  esperanzas por estar en un mal estado, o debido a que en forma oportuna se de cuenta del mal, al estar en un estado bueno, veremos a los demás y a nosotros mismos como compañeros y amigos en el camino de la meta.

Ahora,  juzgo a cada persona, objeto y estado basándome en qué tanto puede beneficiar mi existencia egoísta. Igualmente, en el futuro,  juzgaré todo en nuestro mundo desde el nivel animado hasta el nivel humano, basándome en qué tanto afecta mi avance hacia la meta.

Si sucede que una reina de belleza es la que más me ayuda a alcanzar la meta, me casaré con ella. Pero si la vendedora del mercado es la que ofrece más ayuda, mejor me casaré con ella. Todo estará determinado por la meta. 

Tenemos in ejemplo de cómo la nación judía se condujo antes de la destrucción del Templo, y en formas ortodoxas casi hasta hoy en día. La riqueza nunca fue un objeto de respeto. Un hombre joven siempre fue juzgado por su inteligencia. El que se sabía de memoria más páginas de la Torá  era el mejor, y no había otro criterio para juzgar a una persona a través de toda la historia. Las muchachas eran juzgadas por la familia de la que provenían y por lo que ellas brindaban.

En cuanto a elegir las parejas, los padres tomaban las decisiones, no las hormonas después de un encuentro en una fiesta. ¿Por qué? Porque se conforma a la ley espiritual. Desde Atik, viene la Luz que exhorta a Maljut del mundo de Atzilut a unirse con Zeir Anpin. En otras palabras, la decisión viene desde arriba.

Se ha dicho que el Creador une a las parejas. Y en nuestro mundo, son los padres de las parejas jóvenes los que deciden lo que es mejor para ellos.

Siempre ha sido de esta manera para neutralizar la influencia de la belleza externa. Como decía Rabash, dos personas deben encontrarse, hablar, y estar seguros de que no existe repulsión entre ellos. Si no se rechazan uno a otro, eso es todo lo que se necesita. Todo lo demás se construye en base a  compromisos mutuos. Entonces, seguramente habrá amor entre ellos.

De hecho, la tradición de que los padres sean los que busquen las parejas de sus hijos es común entre todas las naciones. A los jóvenes no se les preguntaba, los padres generalmente concertaban la unión.  

De la cuarta parte de la Lección Diaria de Cábala del 8 de marzo 2011 sobre Las Mujeres.

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