El entorno espiritual es el depósito del alma

Toda nuestra dificultad es que cuando comenzamos el camino espiritual, deseamos actuar de la misma manera como actuábamos en nuestras vidas materiales hasta ahora cuando contábamos con nuestras propias fuerzas y peleábamos por cierto tipo de valores. Consciente o inconscientemente, todos nuestros cálculos estaban dirigidos hacia nuestro propio beneficio.

La importancia de la meta sirve como un medio para alcanzarla, y funciona de esa manera en todo sin importar lo que busco: descanso, dinero, poder, respeto, o conocimiento. Sin embargo, recibí deseos del entorno, me emocioné con lo que otras personas desean, y así es como fui capaz siempre de multiplicar mis deseos y desarrollarme. Mis propios deseos no iban más allá del cuerpo animado, es decir deseos por comida, sexo, y familia, mientras que mi atracción por cualquier otra cosa, por dinero, poder, y conocimiento, sólo eran adoptados del entorno externo, la sociedad humana.

Cuando un nuevo deseo despierta en la persona, el deseo por el mundo espiritual, tiene que desarrollarse por los mismos caminos. Pero un problema surge aquí porque cuando la persona entra a una sociedad de individuos que estudian junto con él y debe desarrollarse bajo su influencia, entonces en el exterior él sólo ve las cualidades materiales, tales como quién es más listo y quién aprende mejor el material.

Pero su deseo con el cual tiene que avanzar, el “punto en el corazón” egoísta, es “el lado opuesto del alma sagrada”. Tiene que ser desarrollado, y se desarrolla sólo bajo la grandeza de la meta, la grandeza del Creador.

Sin embargo, todos esos valores, la grandeza del Creador, el Creador, la espiritualidad, el mundo superior, están basados en el otorgamiento más grande en lugar de la recepción. Y aquí es donde ocurre una interrupción, y está escrito “en el lugar donde los pecadores caerán, los justos se levantarán y caminarán hacia adelante”, con los pecadores y los justos viviendo dentro de una persona.

A este respecto todo depende de cómo una persona trata a su entorno. Este comienza realmente a ser un entorno espiritual para él sólo bajo la condición de que entienda que tiene que recibir de ellos la impresión de la grandeza del otorgamiento, amor por el prójimo, es decir un nuevo deseo por el otorgamiento, el deseo espiritual.

Resulta que una persona comienza el camino espiritual con un solo “punto en el corazón”. Este es un punto muy importante, la base de una persona, pero es “el lado opuesto del alma sagrada” y nunca tendrá por sí mismo nada aparte este. A este punto tiene que añadirle todos sus otros Kelím espirituales hasta Máljut del mundo del Infinito. Y él recibe todos esos deseos del entorno porque ya nada nuevo se desarrollará dentro de sí.

El Kli espiritual se recibe del entorno, y es llamado la grandeza de la meta, la cual sirve como vasija espiritual o deseo, el lugar donde la persona revelará al Creador, la conexión y unión con Él.

(38214 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/16/11)

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