El estado más peligroso en el camino

Tengo que cambiarme a mí mismo en conformidad con el Mundo Superior. Para hacer esto yo atraigo las fuerzas de aquel mundo por medio del grupo y cambio por medio de estas fuerzas. De este modo yo asciendo 125 grados y revelo el Mundo Superior. Así es como esto se abre a mí, siendo cada vez más y más aparente.

En el proceso yo no estoy trabajando en algo externo, sino en lo que está dentro de mí. Yo atraigo las fuerzas para cambiarme a mí mismo en lugar de aplicar mis fuerzas a algo que esta fuera, según la forma en la que lo hacemos en nuestro mundo.

Esto determina mis acciones con el entorno:  yo no quiero cambiarlo, ni eliminar algo en él o conquistarlo en la forma en que conquisto a la gente que está a mi alrededor en este mundo, controlándolos, sometiéndolos a mi poder y usándolos para alcanzar mis propias metas. Esto especialmente es vívido entre los políticos de nuestro mundo.

En la espiritualidad, sin embargo, todo es opuesto: yo trabajo en el entorno de los amigos silenciosamente, a menudo aun sin tener una discusión en especial. Si todos ellos fueran escogidos por la Fuerza Superior para alcanzar el mundo espiritual, entonces al someterme ante ellos yo absorbo sus fuerzas. Estas fuerzas se acumulan en mí y se unen al punto en mi corazón y entonces yo cambio.

De esta forma, mi criterio del progreso no es la conquista externa, sino los cambios internos que se manifiestan como nuevas cualidades y sensaciones, nuevos entendimientos en relación con el estudio y los objetos descritos en la ciencia de la Cabalá. No es simple reorientarte y cambiarte a ti mismo para que el acercamiento concuerde con el mundo  espiritual. Le toma demasiado tiempo a la persona alcanzar la desesperación y descubrir que no hay otro camino para entender que tiene que actuar diferente, para poder comenzar a escuchar y realizar lo que está escuchando, y para construir todo en el orden correcto, poniéndose a si mismo bajo la influencia del entorno.

En esencia, esto es lo más importante. Quienquiera que haya tomado estos peldaños y halla formado la actitud correcta hacia el grupo, ya ha pasado por el primer y más peligroso estado del camino sin haber sido víctima de su propio egoísmo. Es extremadamente importante que te pongas tú mismo frente al entorno de manera correcta. Rabásh subraya esto particularmente en sus artículos.

Aun podemos decir que los peldaños posteriores son más fáciles de realizar por que yo ya tuve el alcance y el enfoque correctos. Yo entiendo que la Luz es primaria, que es la única que en realidad opera y tenemos que darle la oportunidad de hacerlo en lugar de ponernos en el camino con nuestro egoísmo, como si tuviéramos la fuerza y la razón de hacer lo que sea por nosotros mismos. De hecho, la única oportunidad que tenemos es agachar nuestra cabeza naturalmente ante el entorno y después recibir las fuerzas de cambio y corrección.

(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/28/11, Escritos de Rabásh)

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