El suelo fértil, dador de vida

Hay una enorme diferencia entre el mundo roto de Nekudím y el mundo de Atzilút que fue creado para corregir el primero. El mundo de Nekudím surgió de la unificación (Zivúg) sobre las Reshimót (genes de información) “2/1” (Bet / Álef), mientras que el mundo de Atzilút sobre las Reshimót “1 / 0” (Álef / Shóresh).

Por lo tanto, las correcciones del mundo de Atzilút permanecen sin comparación con las fallas existentes en el mundo de Nekudím puesto que Atzilút es un billón de veces más débil que el mundo de Nekudím. Nace con la fuerza de deseo del grado “cero”, con respecto al “primer” grado que posee Nekudím. Es como el nivel inanimado en relación con el nivel vegetativo.

¿Cómo, entonces, un mineral reforma una planta? Se la “traga” en sí misma como si sembráramos una flor al enterrar su semilla en el suelo. Del mismo modo, el mundo de Atzilút atrae cerca el mundo de Nekudím, lo almacena en el interior, recibiendo así las fuerzas para su crecimiento: en primer lugar, el vegetativo, seguido por el animado, y finalmente el humano. Todo esto se debe al hecho de que absorbe las fuerzas de los demás.

Por lo tanto, está escrito: “Todo se deriva del inanimado, de la tierra”. En verdad, no está vivo y es incapaz de algún crecimiento y desarrollo, pero dado que puede contener dentro el vegetativo, su valor asciende al nivel de la planta que crecerá en él. Por lo tanto, es considerado como tierra fértil.

Fértil significa que da a Luz a una nueva vida. Pero ¿cómo puede el inanimado engendrar algo nuevo? Puede hacerlo sólo al ayudar a una planta a brotar.

(36489 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 27/02/2011, Talmud Eser Sefirót)

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