Igualdad en una familia global

Todas las almas están interconectadas y distribuidas en diferentes niveles de la naturaleza: inanimado (I), vegetativo (V), animado (A), humano (H) y espiritual (E). Las almas que se han corregido a sí mismas están en el nivel espiritual. Aquellas en el nivel humano tienen un “punto en el corazón” y aspiran a la espiritualidad. Todo el resto no.

Posiblemente, el resto de las almas no requieren tal avance. Si el punto en el corazón se despierta en una persona, él o ella ascienden hacia arriba, pero esto será especial, casos excepcionales. En general, las almas no experimentan tales cambios cardinales.

Esto significa que nosotros no debemos exigirle a la humanidad que adopte la estructura de las sociedades desarrolladas. Es por esto que es difícil para nosotros creerle a Baál HaSulám quien escribió que toda la gente ya se volvió una familia y que la humanidad está lista para ascender espiritualmente. No obstante, esto es así.

Una pequeña parte del cerebro, del tamaño de un milímetro cuadrado domina por sobre el cuerpo entero. Similarmente, una pequeña parte de la humanidad tiene que gobernarla, conectarla con el Creador. Desde esta parte, todos recibirán corrección de forma pasiva la cual corresponde a sus tipos de alma.

Nada deberá hacerse acerca de esto. No iguales a todos de acuerdo con un modelo democrático. Ellos serán iguales cuando cada uno se haya corregido de acuerdo con su potencial egoísta, su Reshimó (gen informacional). Entonces todos se convertirán en una sola “alma”; no obstante, el 90% de este “cuerpo” será “carne”, “huesos”, “músculos”, “tendones”, y así sucesivamente.

¿Cuántos órganos importantes tiene un organismo? ¿Cuántos son asignados al cerebro? ¿Qué porción del cerebro representa una persona en sí? Es una pequeña parte, un “microprocesador”, no más.

(38707 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 3/21/2011, sobre Los Principios de la Educación Global)

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