La libertad espiritual de un individuo

Existe una regla:”Para la vida social, toma después del colectivo, en la vida espiritual, toma después del individuo”. Por ejemplo, yo entro en un grupo ¿Este grupo representa la mayoría para mí? ¿Tengo que escuchar a mis amigos? Veo trescientos hombres delante de mí, eso es una fuerza.

Si ellos exigen algo de mí en el nivel corporal, eso es una cosa, pero ¿qué sucede si ellos están imponiendo sus términos en el nivel espiritual? ¿Entienden ellos más que yo? ¿Son ellos en su conjunto más inteligentes que yo? ¿Cómo debo comportarme con respecto a ellos? ¿Tengo el derecho de influir al grupo? Después de todo, si ellos son la mayoría, entonces tengo que bajar mi cabeza y aceptar su opinión.

Por otra parte, estamos hablando de la vida espiritual, y por lo tanto, uno debe seguir a un individuo en lugar de a la mayoría. ¿Soy yo ese individuo?

Estas no son preguntas sencillas y son relevantes para cada grupo. En el sentido corpóreo, todo está muy claro cuando se trata de la mayoría. Sin embargo, incluso ahí vemos muchos movimientos, fiestas, gobiernos, y mafia. No existe una opinión común en el mundo.

De hecho es bastante sencillo para nosotros. Establezco una separación entre la vida espiritual y la vida corporal, y entonces mi existencia corporal es reducida hasta las necesidades vitales. Yo debería estar contento con eso.

Me aseguro de tener una vida normal: hogar, trabajo, banco, seguridad social, seguro de vida, vacaciones, pensión, y así sucesivamente. Aquí es donde sigo a la mayoría, y hago lo que se considera como norma. Aquí terminan mis obligaciones hacia la sociedad. En nuestro mundo estoy adaptado. Así es como entiendo el concepto de “seguir a la mayoría”, lo que se refiere a las condiciones obligatorias de la sociedad.

Paralelamente, toda mi atención y fortaleza están dirigidas hacia mi desarrollo espiritual. En mi vida espiritual trabajo con el grupo. Rabásh escribió que uno debe anularse por completo ante el grupo. Me anulo ante una sociedad espiritual como lo hago con la mayoría.

Entonces, ¿dónde está mi libertad? Después de todo, debo seguir mi propia opinión cuando se trata de la espiritualidad.

En la realidad eso es exactamente lo que hago porque yo determino el grado de mi conexión hacia el grupo. Nadie me está quitando esta libertad. Este es el significado de la ley de “seguir al individuo”. Cada uno de nosotros es un individuo y decide libremente ser parte del grupo. No existen leyes, ni presiones externas que nos obliguen a hacer esto. Aplicamos el mismo principio en nuestra diseminación de la Cabalá: Quien quiera lo hace, y quien no quiera es libre de decir no.

De manera que tu libertad consiste en tu anulación ante la sociedad sin que haya ninguna presión para hacerlo. En el mundo corporal, la sociedad te impone obligaciones, pero en el mundo espiritual nadie lo hace, ni siquiera el Creador. Debes madurar y llegar a esta decisión por ti mismo.

(37809 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/03/2011, “La Libertad”)

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