La luminosa festividad de Purim

Estamos dentro de una pantalla en la que son representadas nuestras cualidades. Y si son egoístas, entonces, concordantemente se representan ante nuestro deseo de disfrutar en los niveles inanimado, vegetativo, animado, y humano (de tamaños 0, 1, 2, 3 y 4). Por lo tanto, los vemos como el mundo que nos rodea.

Eso significa que la realidad que veo y siento, y en la cual vivo, es una huella o reflejo de los deseos y pensamientos que están dentro de mí.

Si además de mi naturaleza general, las cualidades de recepción, yo también adquiero una segunda naturaleza, el atributo de otorgamiento, entonces al igual que en una pantalla de computador yo revelo una ventana más en la que veo el mundo superior, la fuerza de mi alma. Ahora reconozco que lo que veo en la primera ventana es una proyección de mis fuerzas de recepción, mientras que en la segunda ventana represento la forma de mi unificación con otras personas por el bien del otorgamiento.

En la medida en que sea yo capaz de unirme con los demás por lo menos en el nivel de “no hagas a otros lo que odio”, en esa medida, puedo reconocer el mundo espiritual. Y ahora todo depende de los cálculos que yo haga, de cómo me despierto continuamente para transferir la realidad del mundo material a la del mundo espiritual.

El estado espiritual más perfecto es Purim, que viene de la palabra Pur, mucho. En este estado, mis deseos han sido corregidos y yo estoy unido con todas las almas, llenando así mi alma con la Luz superior de acuerdo con la ley de la equivalencia de forma.

Purim es la celebración de la corrección final. Cuando celebramos esta fiesta, atraemos  la fuerza de ese estado corregido el cual corrige y nos une.

La costumbre de usar máscaras y vestirse con disfraces en el día de hoy llegó a nosotros porque Amán (el deseo egoísta) se viste en los ropajes de Mordejái (el deseo altruista), lo que significa que podemos recibir la Luz en los grandes deseos de Amán, pero a través de las cualidades de Mordejái.

Esta es también la razón por la cual en la festividad de Purim se acostumbra comer galletas en forma de un triángulo llamadas ” bolsillos de Amán”. Un bolsillo simboliza el deseo de recibir. Tenemos que recibir estos deseos de Amán y, entonces, con la ayuda de Mordejái, por medio de la Luz de Jasadím, el atributo de otorgamiento, corregirlos con la intención por el bien del otorgamiento. Entonces seremos capaces de recibir la Luz de Jojmá, la revelación del Creador, es decir, el estado de la corrección final.

(De la lectura del 3/15/11, sobre Purim)

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