Las lecciones de los desastres naturales

En cuanto a los desastres naturales, no vemos su razón real. Somos conscientes de los factores geológicos y ecológicos y de los fenómenos del mundo inanimado. Pero, ¿quién gobierna el mundo inanimado? “Las leyes de la naturaleza”, decimos. Pero eso no es una respuesta.

Así que, no obstante, ¿por qué está sucediendo esto? Ellos nos hablan sobre la naturaleza cíclica de los procesos como si esto realmente explicara algo. En realidad, estamos alejándonos de la respuesta al blindarnos nosotros mismos con argumentos tranquilizadores.

Sin embargo, ellos no apaciguan a la persona porque el problema persiste y puede resurgir en el momento siguiente. Por otra parte, incluso si no lo hace, permanece sin ser corregido y amenaza con convertirse en otro tipo de desastres.

El asunto no es qué explotará o que será arrasado o por donde pasará. El mundo entero está en agitación constante, y la amplitud de los desastres está creciendo día a día. Somos testigos de la velocidad y la magnitud de estos choques que se afirman cada vez más fuerte y repentinamente.

Debemos entender que hay una razón para ello: nuestro desequilibrio con la naturaleza. Nosotros existimos en un sistema global, integral y completo. Todo está unido allí, y por lo tanto no tenemos otra salida: Tenemos que considerarnos como absolutamente interconectados. La ley de un sistema global, integral es que todos influyan en los demás.

Esta debe ser la base sobre la que tenemos que establecer las normas de conducta en la Tierra. No podemos cambiar la naturaleza humana, pero hagamos cuanto esté en nuestro poder. Necesitamos establecer las leyes de la cooperación, la reciprocidad, y las concesiones recíprocas entre los países, naciones y varias organizaciones. Sin estas leyes, el sistema será extinto.

El primer paso hacia la observación de estas leyes fue formulado por Hilél el Viejo: “Lo que es odioso para ti, no lo hagas a tu prójimo”. En primer lugar, ten cuidado de no dañar a los demás. Disfruta lo que tienes, y no invadas la propiedad, la libertad o la vida de los demás. No mires a los demás, y sé feliz con lo que tienes. Esta es la primera condición. Esta aun no es la unificación, pero por medio de esto dejas de infringir o perjudicar a otros. Incluso si aun no has activado el sistema de bondad, dejas de usar esto para el mal.

Es cierto que hoy en día la persona es incapaz de ello. Y por lo tanto, tenemos que participar en la educación general de toda la humanidad. Todo el mundo debe sentir que él o ella viven en un mundo global, integral y explicarles lo que esto significa. Y eso significa que yo simplemente no puedo contar con recibir un beneficio personal a expensas de alguien más. Es irreal, no es viable.

Tenemos que obligar a cada país, a cada nación a renunciar a las medidas de fuerza, hasta la eliminación de las fronteras y cualquier control sobre la explotación de unos a otro. Se trata de un programa mínimo: No hay necesidad de favores, pero todos deben comprender al menos que si se perjudica a los demás, el daño retorna a él en forma de boomerang, y en última instancia se perjudica a sí mismo.

Estas normas tienen que ser introducidas en la legislatura, junto con el trabajo de explicación y educación. Baál HaSulám escribe sobre esto en los escritos de La Última Generación. Esto debería estar en la agenda del gobierno mundial, y no la ONU, que no tiene poder real.

Aquí necesitamos un gobierno específicamente colectivo con un poder real. Si alguien no colabora con él, se aplican las sanciones: ¿”No quieres llevar a cabo la ley de la cooperación? Entonces te desconectamos del sistema. Veamos cómo te sientes en un mundo global con los tubos bloqueados”. De hecho, ni un solo país o nación será capaz de existir en forma aislada de los demás.

(38042 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/14/2011, sobre un mundo integral)

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