Las vestiduras luminosas del alma

Entre el Creador y el ser creado, la Luz y la vasija, el deseo de otorgar y el deseo de recibir placer, existe la ley de equivalencia de propiedades, de forma. Sólo si hay similitud entre ellos puede el ser creado sentir al Creador, aproximarse, y tocarlo.

¿Pero qué puede hacerse si la criatura es creada como opuesta al Creador? En realidad, la materia de la creación es el deseo de recibir placer. Pero este deseo puede cubrirse con “vestiduras”, “intención“, que recibe de Arriba y trabajar con esta materia “por el bien del otorgamiento”. Entonces, se ajustará a la Luz de manera precisa.

El deseo de disfrutar contiene 613 deseos individuales dentro, y debemos reformarlos todos de manera que, en lugar de un simple deseo de recibir placer, prefiramos disfrutar sólo el otorgamiento como lo hace el Creador, la Luz. Tal transformación de cada deseo, añadiendo  la vestidura “para otorgar” a este, se considera que llevar a cabo una Mitzvá (mandamiento). Es decir, al reformar los 613 deseos, llevamos a cabo las 613 Mitzvót.

Es posible corregir el deseo solamente mediante la fuerza de la Luz que lo creó. Si anhelamos el otorgamiento, somos traídos a un grupo cabalístico donde podemos realizarlo. Y ahí, descubrimos que somos incapaces de otorgar y estamos totalmente en contra de la unificación. Es decir, se nos muestra nuestra verdadera substancia: el deseo de recibir placer.

En este caso, al estudiar juntos podemos encontrar la Luz que Reforma llamada “la Luz interna de la Torá”. La parte externa de la Torá son los textos cabalísticos originales donde esta Luz es revelada. Y gracias a mi deseo de ser reformado, al leer juntos esos textos, atraemos la Luz hacia nosotros.

La Luz nos revela un mal más grande de manera que tengamos un deseo incluso más grande de deshacernos de este, descubrimos que no podemos hacerlo por nuestra cuenta, y deseamos unirnos con la Luz. Así que duplicamos nuestro deseo por la Luz. Primero, pedimos a la Luz que nos reforme hacia el otorgamiento. Y más adelante, pedimos usar este otorgamiento para aferrarnos a la Luz, llegar al abrazo, la adhesión, que fue el propósito inicial de la creación.

La persona que desea tal corrección es considerado “Israel” de las palabras “directo al Creador” (Iashár-El). Si estudia en el grupo y anhela unirse con los otros, recibe una fuerza de la Luz que los unifica y los reforma. Esta fuerza es considerada la Luz de Jasadím (misericordia). Llena el espacio entre ellos, y en lugar de odio, comienzan a sentir unidad y amor, mientras sienten dentro de esta unidad la Luz misma, es decir, experimentan al Creador.

Así, el deseo de disfrutar adquiere las “vestiduras” del otorgamiento y descubre al Creador allí dentro. En otras palabras, ¡Necesitamos asegurarnos de obtener las “vestiduras” para nuestra alma! Existen muchas de tales vestiduras, los 125 peldaños de nuestra unificación interna. Necesito develar el odio ciento veinticinco veces, seguido por la unidad, seguido por el odio, seguido por la unidad, incrementando así constantemente mi receptividad.

De tal modo nos corregimos, recibiendo más “vestiduras” luminosas para el alma, hasta la última corrección. Y la Luz, que se viste en nosotros, también se vuelve más exaltada y brillante en sus matices.

(39058 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/25/2011, Escritos de Rabásh)

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