Los pensamientos de libertad son mentira sobre mentira

De “Los Principios de la Educación Global”: Aun cuando comenzamos una vida adulta independiente, nuestra percepción del mundo es un producto terminado compuesto de tres componentes: nuestra “material” (rasgos genéticos individuales e inclinaciones) y dos factores que forman esta material en su propia manera: la educación que recibimos y la influencia del entorno. Ninguno de nosotros tiene libre albedrio, ni para tomar decisiones ni para evaluar algo en la vida.

La pregunta es  hasta qué punto nos damos cuenta de esto. ¿Nos damos cuenta de que estamos atrapados en una red de fuerzas? Nosotros no somos libres ni en el pensamiento ni en la intención. No tenemos libertad ni para entender este hecho en particular.

Nosotros comenzamos a reconocer la carencia de libre albedrio por medio de la desesperanza. Esto no es ni bueno ni malo ya que estamos hablando de la naturaleza. ¿Pero que podemos descubrir exactamente por fuera de esto?

Primero que nada, ¿por qué somos traídos para darnos cuenta de que estamos atrapados? Lo más probable es que aun queramos salirnos. Quizá, tengamos esa oportunidad.

El factor principal aquí es, que tan enérgicamente puede una persona reaccionar a la libertad, que tan bien entiende que es controlado por varios impulsos, y que tan ansioso esta por liberarse de ellos, de ganar un nuevo poder, de mirarse objetivamente a sí mismo y elevarse por encima de su naturaleza. Pero una vez más, ¿elevarse a qué? ¿A otra naturaleza que lo controlará?

Estas preguntas no son para todos. Poca gente en el mundo pregunta y busca respuestas a estas, son receptivos a ellas. Es por esto que nosotros podemos usar este criterio para cortar una clara línea entre un “humano” y un “animal”. “Animal” no es una etiqueta sino un nivel de desarrollo: La persona vive como la sociedad le dicta hacerlo, que en su turno, tampoco es libre. La maestra de kínder y de escuela, los padres y los medios de comunicación, quienes moldean nuestra opinión, tampoco poseen libre albedrio. Todo el sistema, ya sea interno o externo, no trabaja de forma autónoma sino que son provocados. Por lo tanto, no vale la pena hablar de ellos.

Si estoy buscando mi misión individual que está por encima de este ritmo de vida impuesto, es insustancial buscar la lógica en sus lazos y giros. Son sin sentido y yo no encontrare nada más que fuerzas de la naturaleza que gobiernan la humanidad entera y toda la creación, incluyendo todas sus partes, por sobre el curso de la historia humana. Esto no ofrece libre albedrio a nadie.

Es un derroche pasar tiempo estudiando algo que es inútil. En general, así es como la sabiduría de la Cabalá ve nuestro mundo. No es arrogancia. De hecho, nosotros pensamos que activamos algunas fuerzas y leyes, reglas impuestas de comportamiento para que la vida sea más confortable. Nosotros asumimos que haciendo nuevas leyes o construyendo nuevas maquinas haremos del mundo un lugar mejor.

Nosotros lo hacemos ignorando que somos controlados. El deseo de ser libre y mejorar nuestras vidas no es una expresión de libertad, más bien solo un impulso interno que es causado por el proceso dirigido desde Arriba. De este modo, las mentiras son construidas sobre mentiras. Aun que lo admitamos para atraparnos nosotros mismos, estamos forzados a realizar ciertas acciones que parecen ser autónomas, pero de hecho no lo son.

(38361 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/17/2011, sobre los principios de la educación global)

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