Mi amado se oculta de mi

El Creador está jugando con nosotros, ocultándose y revelándose a Sí mismo y escondiéndose de nuevo, todo con tal de despertarnos. Al principio solo son sensaciones materiales cuando sentimos ya sea lo bueno o lo malo, hasta que todos estos cambios nos ayudan a crecer.

Mientras tanto, nuestro deseo de recibir placer crece no solo cuantitativamente sino también cualitativamente y experimenta cuatro niveles de desarrollo: inanimado, vegetativo, animado y hablante. Al final, se hace consciente de sí mismo y entiende la razón por la cual se siente bien o mal, de dónde vienen estos cambios y porque.

En este punto aprendemos a discernir no solo los estado buenos y malos, sino también la verdad y la mentira, la razón y el propósito de los cambios ocurridos, Quien los envía y como conectamos  todo esto junto, es decir  cómo actualizarlo de una forma perfecta. Así avanzamos en nuestro desarrollo.

La Cabalá nos ayuda a entender las causas y razones de los estados que se están realizando  para experimentar y entonces comenzamos a ordenar una imagen diferente de nosotros.  No es el Creador el que cambia, se esconde y se nos muestra para jugar con nosotros, sin embargo esta transformación pasa en nosotros, en nuestro deseo de disfrutar, en contra de la eterna invariabilidad de la Luz Superior, el Creador, el cual continua en reposo absoluto e informa: “Yo no cambio mi HaVaYáH”.

Todas las modificaciones ocurren en el ser creado, en aquel que recibe. Es el ser creado quien experimenta varios estados internos, buenos y malos, y es por esto que piensa que el Amado lo abandona y se mantiene revelándose u ocultándose a Sí mismo.

En este punto, comenzamos a ver todo con una luz mas autentica y comenzamos a entender que estamos en contra de la fuerza superior constante, eterna y perfecta. Todos los cambios ocurren exclusivamente en nosotros y ellos son por los que nosotros pedimos misericordia, así los podremos usar correctamente. Primero que nada, debemos aprender a no depender de estos cambios y después usarlos para otorgar, como lo hace la fuerza superior.

Así, llegamos al estado descrito como: “Yo soy para mi amado y mi Amado es para mí” cuando el ocultamiento del Creador es visto como una bendición, como si se acercara y se fusionara con El. Todo depende solo de nosotros, de nuestra percepción de la realidad.

Nosotros no dependemos de la suerte, pero sin embargo viendo la causa y el efecto, la lógica detrás cambia. Primero, aprendemos que todas estas transformaciones ocurren en nosotros y todo depende de que seamos corregidos. Después, nos damos cuenta que estas correcciones son necesarias no solo para sentirnos bien, sino para llegar a la verdad.

Y todo esto concluye con el estado en el cuál el ser creado se para contra el Creador eterno, perfecto e inmutable y evoca una gran sensibilidad en sí mismo, para poder alcanzar la forma de otorgar eterna y completa del Creador.

(36937 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/3/2011, Escritos de Rabásh)

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