Oración por la sociedad

Tú y yo no fuimos creados por accidente. El Creador quiso que la creación se vuelva como Él, y todo lo que nos pasa está moviéndonos hacia esta meta. Por lo tanto, a lo largo de este camino tenemos que darnos cuenta que estamos divididos, separados, y que nos odiamos unos a los otros. Sin embargo, recibimos la fuerza para unirnos por encima de ese odio, el cual se incrementa gradualmente más y más. Es así porque no podemos sobreponernos y elevarnos por encima de todo el odio reinante en todos nosotros a la vez. Pero si podemos superarlo poco a poco, paso a paso, entonces adquiriremos la cualidad del otorgamiento, la atención mutua, el cuidado, la cualidad de Bína que no nos permiten hacerle a otro lo que odiamos. Y después de eso alcanzamos el amor al prójimo, “como a nosotros mismos”.

Es por eso que toda la ciencia de la Cabalá, la cual es llamada la ciencia de la verdad, sólo habla sobre la unidad. Es porque dentro de la unidad, nosotros, la gente, alcanzamos las cualidades del Creador.

Si las personas se reúnen y se unen en un deseo para multiplicar las fuerzas de cada persona, y le dan a los demás la garantía de que a través de sus esfuerzos comunes pueden llegar a la meta deseada y obtener una mayor confianza, a esto se le llama, “una sociedad de payasos y mentirosos”. Es así porque piensan que a través de su unidad serán capaces de obtener un mayor beneficio egoísta. Por lo tanto, la oración común actúa destructivamente y los separa de la meta.

La persona tiene que entender que se une con otros sólo para discernir la forma de ascender por encima de su naturaleza. No para recibir una fuerza mayor de la sociedad o para satisfacer las exigencias de su egoísmo, sino para entrar en el interior de esta sociedad y comenzar a otorgarle a ella. Esta es la única fuerza que debemos buscar.

La fuerza de otorgamiento a la sociedad proviene de la Luz, del Creador, de lo que está oculto en el interior de las relaciones de la persona con la sociedad, con el grupo. Es decir, el grupo debe estar compuesto por personas que se unen precisamente para alcanzar al Creador, la cualidad común de otorgamiento.

El Creador no existe separado de su creación. El atributo de otorgamiento común no existe a menos que haya una persona que lo revele. Por lo tanto, si una persona se incluye en el grupo que aspira a la cualidad de otorgamiento y allí ella desea encontrar esa fuerza, alcanzar esta cualidad, empieza a entender a partir de su unidad con los demás que este cuidado por la sociedad, dentro del cual el atributo de otorgamiento existe, o el cuidado por el Creador, que es lo mismo, es la oración de la sociedad.

(39184 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/27/11, preparación para la Convención WE!)

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