Otorgar por el bien de otorgar: Un estado limpio

Pregunta: Si la materia de la creación es el deseo de recibir, ¿qué significa otorgar con el fin de otorgar? ¿Dónde está el trabajo con el deseo?

Respuesta: La verdad del asunto es que el deseo de recibir mismo trabaja por el bien de otorgar. Este apoya a un ser humano compañera, le ayuda, y realiza diversas acciones en relación con él.

En general, para entender el otorgamiento por el bien de otorgar, es necesario entender lo que es la recepción por el bien de otorgar. Esto significa que yo trabajo con mis deseos de recibir a fin de usarlos para hacer crecer a un ser humano compañero y realizar las acciones de otorgamiento sobre él, similar a cómo Bína trabaja en su AHP (AJáP).

Yo incluyo los deseos de recibir del otro en los míos y los lleno con todo lo que él exige. Y lo que él exige es el Infinito. Entonces, con mi ayuda sus deseos alcanzan una magnitud infinita, mientras que las Luces que vienen a él a través de mí crecen hasta el tamaño infinito de NaRaNJáI. Así es como yo trabajo, recibiendo para otorgar: Me aseguro de darle al otro todo lo necesario, utilizando todas mis habilidades para este propósito e ignorando por completo mi propio beneficio.

Sin embargo, para esto necesito la fuerza superior, ausente en mi naturaleza. Mi naturaleza innata me permite sólo realizar las acciones que me prometen un beneficio personal, mientras que las acciones de otorgamiento son totalmente desinteresadas y no benefician de ninguna manera mi deseo de recibir. Esta es la razón por la que yo no puedo realizarlos a menos que reciba la fuerza desde la dimensión superior, la del otorgamiento.

Por lo tanto, incorporo las necesidades de los demás en mis deseos y entonces a través de mis deseos los lleno. En general, estamos hablando de los deseos que se refieren a nuestra interconexión puesto que el trabajo espiritual se realiza en el nivel de la unificación de las almas donde nos llenamos con las Luces superiores.

Por lo tanto, hay una opción adicional: no emplear mis deseos de recibir, sino sólo pasar toda la bondad desde mí mismo a los demás, participar en su llenado, pero no con mis propios deseos. Este es el otorgamiento puro. Por regla general, estas acciones anticipan el otorgamiento mutuo. Ellas corrigen nuestra unificación. Gracias a ellas podemos anular nuestro egoísmo para elevarnos por encima de este a la unidad. Y la unidad en sí es activada por el uso directo de nuestros deseos de recibir.

De esta manera, otorgar por el bien de otorgar es un estado intermedio, pequeño, débil, “pobre”. Pero no tenemos otra opción: Necesitamos atravesarlo puesto que así limpiamos nuestros deseos y nos elevamos por encima de nuestras cualidades egoístas. Sin esto, es imposible comenzar a trabajar con ellas. En primer lugar, tenemos que “limpiarlas”, es decir llenarlas con la Luz de Jasadím (Misericordia).

(38899- De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 23  de Marzo del 2011, sobre los principios de la educación global)

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