Por encima de los límites del mundo temporal

Los cabalistas son científicos que estudian la naturaleza que existe por encima de las limitaciones creadas por nuestro cuerpo físico, es decir por encima de los límites sentidos en nuestro deseo egoísta. En este deseo sentimos una cierta realidad que la llamamos este mundo, en el cual existimos.

Sin embargo, si una persona tiene la oportunidad, la aspiración, y los medios para obtener el deseo de otorgar, por medio de este deseo ella empieza a sentir una nueva realidad, como se dice: “Vi un mundo inverso”. Entonces la persona siente dos realidades: continúa sintiendo el mundo pasado en su deseo de recibir, y percibe un mundo  nuevo, adicional, en su deseo de otorgar.

El deseo egoísta tiene un plazo determinado de existencia dentro de la persona, y mientras este está allí, la persona siente vida en este mundo. El deseo experimenta 3 etapas: embrionario, amamantamiento y adultez (Ibúr, Ieniká, Mójin). El deseo crece por medio de estas tres etapas y luego gradualmente despierta, hasta que desaparece completamente.

Estas  etapas determinan la sensación de nuestra vida: nacimiento, niñez y adultez. Una persona vive su vida, luego  crece y muere. Uno siente la muerte debido a que ya no puede sentir nada en su deseo de recibir.

Sin embargo, la vida dentro del deseo de otorgar no es como la vida corporal, temporal. En esta recibimos una percepción ilimitada de la realidad. No depende de nuestro deseo de otorgar ya que el otorgar está dirigido “hacia el exterior”, a diferencia del deseo egoísta que está dirigido hacia el interior. Es por esto que siempre tenemos la oportunidad de desarrollarnos. Nuestro deseo de otorgar nunca se acaba ni muere debido a  que continúa expandiéndose sin ninguna limitación.

Por esta razón, una persona siente la vida eterna dentro del deseo de otorgar. Y debido a que este llenado nunca termina, sino que por el contrario, se agranda, tal existencia se llama eterna y perfecta. Pero con el fin de familiarizarse con este estado, uno debe primero realizar una serie de acciones para adquirir el deseo de otorgar, en donde uno sentirá su vida espiritual.

(38055 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/14/2011, sobre la garantía mutua)

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