Sobre las olas

En el camino espiritual la alternancia de vacío y llenado es inevitable. De otra manera la creación permanecería sin ninguna sensación.

Sin embargo, voy a través de esos círculos con un propósito. Todos ellos me acercan al estado final donde estoy incluido en la bondad absoluta.

Al final del camino alcanzaré la bondad, pero mientras tanto tengo que atravesar estados completamente opuestos en mis sensaciones. Algunas veces me siento bien y otras mal ¿Entonces qué debo hacer? ¿Puede el Creador estar constantemente balanceando este péndulo, deseando constantemente arrojarme primero al calor y luego al frío?

No. Él quiere elevarme encima de mis sensaciones, tanto buenas como malas, de manera que no dependa de ellas. Los estados de mi vida terrenal, material, el sufrimiento o alegría de mi “carne”, es decir mis deseos, deben estar orientados hacia una meta. Si me aferro a la meta, entonces no importa si me siento bien o mal. El objetivo hacia la meta es siempre bueno.

Esta es absoluta bondad. No espero a que llegue la línea final, sino que asciendo hacia ella, manteniéndome arriba con fe por encima del conocimiento. Entonces el bien y el mal son benéficos y soy completamente independiente de los estados que ruedan sobre mí.

No tenemos que llegar a esto al final del camino, sino al inicio. Es similar a cómo va un niño a la escuela cada día. Sin embargo, a diferencia del niño, ascendemos al lugar donde podemos ver la meta y entendemos que esto es benéfico para nosotros. Nada es un accidente, la naturaleza es absoluta y todo en ella está destinado a llevar a las partes de la creación a la meta final.

Si nos conectamos a la meta, entonces incluso cuando las peores cosas posibles nos llegan, no las percibimos como un mal. No hay nada malo. Al momento siguiente esta sensación es reemplazada por una buena sensación, pero entonces nosotros tampoco queremos ya estar inmersos en la buena sensación sobre nuestras cabezas. Queremos disfrutar y estar felices porque seguimos avanzando hacia la meta, por encima de las cosas buenas y malas en la misma medida. Este es el crecimiento correcto.

La humanidad no será capaz de avanzar a menos que reciba una explicación de la situación común: Atravesamos por un proceso específico, y no importa lo que pase tenemos que aferrarnos a la meta. En ese caso, todas las olas vendrán a nosotros en paz y todo estará ahí para ayudarnos.

(39428 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 3/25/11, educación global)

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