Sustituyendo los valores

¿Qué depende de nosotros en nuestro desarrollo? Heredamos ciertos atributos; hemos sido influidos por el entorno desde la niñez ¿Cómo podemos decidir cuál debe ser nuestro desarrollo de aquí en adelante? ¿Qué necesitamos hacer para ello?

De su parte, el Creador ha hecho lo que estaba en Sus manos: Él extendió nuestro camino a través de Kelím (vasijas) internos y externos, nuestra propia naturaleza y el entorno. Y ahora, finalmente, la fuerza superior nos está ofreciendo libre albedrío. Naturalmente, esta es un área verdaderamente estrecha. Después de todo, nuestro desarrollo interno ya ha traído numerosos detalles de percepción, y más aun, existimos en un entorno específico.

Como está escrito en el artículo “La libertad” y en “Introducción al Estudio de las Diez Sefirót“, el Creador lleva a una persona a un cierto estado, un cierto grupo, un entorno, y dice: “Esto es para ti; tómalo”. Y la persona tiene que reforzarse en lo que toma. Y lo que toma es un vínculo con el entorno.

Así, se concluye que si una persona refuerza este vínculo, entonces con ayuda de este, él o ella reciben valores “sobrenaturales”. Esta es la única manera en que una persona puede adoptar principios que por su cuenta nunca elegiría respetar. El entorno tiene el poder de afectarlo y alterar la escala de sus prioridades a tal grado que reemplaza totalmente sus valores y está dispuesto a hacer cosas que están  totalmente en contra de su naturaleza.

Es por esto que, al hablar de la preparación para la lección, hablamos principalmente del entorno. Una persona se prepara en el entorno correcto y, al participar en su vida, discierne los verdaderos valores: otorgamiento, amor de otros, adhesión con el Creador, e intención altruista Lishmá (por Su nombre). En la totalidad, en los ojos de una persona, la naturaleza del Creador debe llegar a ser incomparablemente más exaltada y profunda que la naturaleza del ser creado.

Una persona recibe la conciencia de esta importancia del grupo: “Es deseable hacerlo así”. El grupo no puede proporcionar más que eso; sólo eleva la importancia de la meta ante nuestros ojos. Cuán profunda sea la meta, depende del nivel del grupo y hasta qué grado una persona esté dispuesta a rebajarse ante ella.

Sin embargo, aun no es la realización. Una persona solamente organiza valores para sí mismo: “Si el Creador es mi meta, voy por esa meta, lo que significa que cambio para ajustarme a ella” ¿Pero quién transforma a una persona? ¿Quién lleva a cabo esos cambios en él? Después de todo, por naturaleza, desde el nacimiento, él está inmerso en el deseo de recibir placer. El deseo en sí permanece como es ¿Quién reformará su intención de querer recibir a querer otorgar?

Ese es el propósito del método de la Cabalá.

(36267 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 24 de Febrero del 2011, Escritos de Rabásh)

Material Relacionado:

El humano que acelera

El punto central de la libertad

Elevandose por encima de todas mis posesiones

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Entradas Previas:

Próximas Entradas: