Un hombre sabio mira a la distancia

El en camino espiritual, nosotros  experimentamos fases de desarrollo y al mismo tiempo, desarrollo creativo. Es lo mismo en nuestro mundo: No solo de pan vive el hombre.

Nosotros no solo alimentamos a los niños para fortalecerlos, tampoco los valoramos únicamente por el peso que ellos ganan. Mas bien, el factor más crucial es la extensión en la cual un niño se convierte un ser humano: uno que es comprensivo, perceptivo, receptivo, deseoso y dirigido hacia lo cualitativo más que a los logros cuantitativos. Es decir que el niño crece. Es una tristeza si a él se le priva de esto.

Es lo mismo en la espiritualidad. ¿Es realmente posible que te evalúes a ti mismo de acuerdo con el número de horas pasadas en el estudio? No, nosotros requerimos crecimiento cualitativo para que nuestros deseos y pensamientos se enfoquen más y más en el principio de “Israel, la Tora y el Creador, son uno”, en la meta de nuestro crecimiento.

La naturaleza imparte en nosotros desarrollo determinante y nos obliga a aprender a relacionarnos con todo lo que hacemos en la vida con determinación. Y esto significa que tenemos que definir por nosotros mismos como es que debería ser una persona. Después de todo, un hombre sabio mira a la distancia. Si nos desarrollamos con determinación, necesitamos entender que es lo que quiere la naturaleza.

La naturaleza nos demuestra integridad, interconexión, la integridad de todas las partes, un desarrollo constante. Y así, nosotros también debemos distinguir las etapas en nuestro desarrollo, aceptándolas como deseables.

Hoy, requerimos de una educación correcta para ambos, padres e hijos. Debemos entregar los principios básicos a todos: constante auto perfección, apuntar hacia la unidad, a la bondad de la conexión cualitativa y cuantitativa entre nosotros, elevarnos de manera natural como resultado de la relación, unidad, armonía y homeostasis con la naturaleza.

Si nosotros mismos nos comportamos de esta manera y si comenzamos a enseñar esto a la generación joven, si damos pasos continuos hacia la unidad, si nos acercamos mas y nos comprendemos mutuamente hasta amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos se vuelva una norma, nos moveremos aun más cerca de la meta. Nuestra educación tendrá un propósito.

Mientras nos desarrollamos y experimentamos estados que contradicen nuestro egoísmo, debemos entender que el fin de la acción yace en el pensamiento inicial. La naturaleza ha puesto la meta final: Debemos unirnos unos con otros. Y porque no hay otro camino, necesitamos educarnos a nosotros mismos y  a la generación creciente con el método de la unión.

De otra manera, en lugar de nostalgia hacia una fruta dulce, nosotros estaremos más sumergidos en la amargura de las fases previas a la maduración.

(39003- De la  4º parte de la lección diaria de Cabalá del 24 de Marzo del 2011, principios de la educación global)

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