Aliados en la guerra contra el Faraón

Los cabalistas nos aconsejan no filosofar (puesto que nuestra mente es egoísta y sólo nos detiene), sino más bien hacer esfuerzos más prácticos. Es evidente que mis pensamientos y deseos sólo me mantendrán en mi egoísmo, pero con mis acciones puedo otorgar.

Y está bien que pueda dar, ya que tengo la intención de recibir algo para mí mismo porque de lo contrario, no daría nada en absoluto.

Pero si realizo las acciones que me recomiendan los cabalistas, hay ya un elemento espiritual en ellas. En este punto, no se trata sólo de mi beneficio personal, sino que pueden darme algún resultado espiritual en el que no puedo pensar directamente. Esto trabaja de forma opuesta.

En otras palabras, avanzamos de manera indirecta. Y con cada acción que realizamos, construimos ciudades maravillosas para nuestro egoísmo, que se convierten en ciudades pobres para Israel (“Iashár Kel“, aquellos que aspiran “directamente al Creador”.)

Y aquí se esconde un obstáculo adicional más. Si yo trabajé para el Faraón construyendo ciudades para él, pero al mismo tiempo pude ver que, paralelo a eso, como un “subproducto” de mi trabajo egoísta, estoy ganando las propiedades de otorgamiento, la fe, el amor, la unidad y la adhesión, ¡entonces sería muy bueno y claro! Sabría que al esperar una recompensa egoísta, gradualmente adquiriré los deseos de otorgamiento.

Pero no es así como funciona. No sólo no gano deseos de otorgamiento, sino que además ¡me doy cuenta de que pierdo doblemente! En mi ego veo que he ganado grandes ciudades, yo no las quería, pero no tuve otra opción. Pero para el Israel, que está dentro de mí, he perdido dos veces: en vez de haber avanzado, recibí las ciudades pobres.

Si junto a las hermosas ciudades de Faraón también se elevaran las hermosas ciudades de Israel, si el “negocio” espiritual exitoso floreciera allí, estaría bien. ¡Pero no hay nada! Veo que mi ego, mi Faraón, ha ganado, mientras que mi esfuerzo por el Creador ha perdido y sólo me alejaron más de Él.

Y entonces me confundo y comienzo a preocuparme: ¡¿Después de todo, qué es este camino?! ¿Qué me acercará al otorgamiento? Y ahí yace el obstáculo que puede detener a la persona en su camino puesto que desde ese momento, debe avanzar hacia la plegaria, un clamor personal al Creador. El se dará cuenta de eso por sí mismo, no puede luchar con el Faraón y llevarse a sí mismo fuera de la servidumbre de la esclavitud y allá tiene que haber una tercera fuerza.

Hasta ahora, no sintió la necesidad del Creador y por lo tanto, se olvidó de Él. Pensó que era una especie de fuerza de acompañamiento, adicional que se revelaba al final del camino. No la vio como algo necesario. También buscando en la historia de Moisés, nos damos cuenta de que es el Creador quien le dice: “Vayamos a Faraón”, el Creador Mismo se presenta ante Moisés como una zarza ardiente.

Esto significa que el hombre todavía se enfrenta a grandes obstáculos que le impiden conectarse con el Creador y apelar a Él para trabajar juntos, como socios, contra Faraón.

(40427 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/12/2011, Shamati Nº 86)

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