Como está el estudiante, está el maestro

Baál HaSulám, carta 10: “Si un estudiante cae en el exilio, su maestro está exiliado con él”. ¿Pero cómo pueden las afirmaciones egoístas abrumar al estudiante en sus estudios y trabajo, tanto que se desvíe del camino espiritual, a pesar de su conexión con el auténtico maestro cabalista?

Todo es debido al hecho que durante el descenso, el estudiante piensa que el maestro también está en descenso. Y es realmente así ya que él puede recibir ayuda del Maestro sólo al grado en que él valora la grandeza del maestro.

Por lo tanto, su maestro está en este momento débil y bajo, según cómo lo ve el estudiante, y esto significa que el maestro cae junto con el estudiante. El principio del exilio egipcio comienza con que “un nuevo rey se eleva sobre Egipto, quien no conocía a José”, un nuevo poder en la mente de cada uno que cayó de su grado previo (al igual que su maestro con él).

Entonces, ellos “no conocen a José” (el hombre justo) y lo imaginan similar a sí mismos. Y este es el comienzo de la esclavitud ya que de otra de manera, el hombre justo los protegería de la esclavitud y del exilio.

Este pasaje no discute eventos históricos, sino sobre la persona que está viviendo su “historia espiritual” justo ahora. Desde el momento en que comienza a buscar el propósito de la vida, es llevado a un lugar donde puede crecer espiritualmente y realizar el propósito de su vida, develar su secreto, es decir que encuentra un grupo cabalista y al maestro.

Y entonces, todo depende de cuánto valora lo que recibió: el grupo, los textos cabalísticos, y al maestro. Y su “esclavitud egipcia”, el exilio, el despliegue de su ego, comienzan con él ignorando al maestro.

Después de todo, el maestro le muestra el camino. De otra manera, una persona de este mundo nunca alcanzaría la verdad que está oculta de nosotros; no hay oportunidad de encontrarla por nosotros mismos. Todas las almas están organizadas de acuerdo con la cadena: AHP (AJáP) del superior descendiendo al GE del inferior, y sólo aferrándonos al primero podemos avanzar.

Así, el exilio egipcio comienza cuando el estudiante ignora al maestro, que es un desarrollo natural por el que debe pasar. Primero, no siente en absoluto lo que sucedió y que está desviándose del camino. Él piensa que está totalmente en lo correcto: Está avanzando, entiende y siente más, y puede tomar sus propias decisiones y juzgar, sabiendo qué pasos está dando.

En otras palabras, tiene una opinión acerca de todo basado en el “sentido común” y la “lógica”, mientras olvida que todo está bien y es bueno sólo en relación con su egoísmo personal y no en relación con el “maestro, los libros, y el grupo”, donde uno debe progresar sólo mediante “fe por encima de la razón”.

Está dicho que ellos ya no sentían a José (el justo en el interior), es decir que una persona ya no registra su punto en el corazón el cual previamente lo vinculaba con el avance, el camino espiritual, y el otorgamiento hasta un cierto grado. Y amputa por completo los lazos con el progreso espiritual ya que no tiene nada en qué apoyarse si el maestro que lo llevaba por el camino se ha ido.

Una persona piensa que continúa evolucionando, mientras que su desarrollo sólo lo empuja más profundo en la esclavitud que aún está por descubrir. No hay nada que podamos hacer; hay estados necesarios que uno tiene que atravesar.

(41106 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/20/2011, Baál HaSulám carta 10)

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