El entorno en vez del Creador

No podemos decir nada acerca del Creador como tal, pero los cabalistas que lo alcanzan Él dicen que “No hay nadie aparte de Él, quien es el bien que hace el bien” y que no hay ningún cambio en Su actitud hacia nosotros. En otras palabras, ellos llegan al alcance de la fuerza superior que lo contiene todo.

Por lo tanto, todo nuestro camino es el mismo. Y hoy, cuando no sentimos nada, sino sólo nuestro mundo, tenemos que entender que este es un instrumento que se nos da ahora para el alcance. Sentimos al Creador, incluso ahora, ¡pero sólo en función de nuestros órganos de percepción actual!

Nuestra percepción actual es opuesta a la auténtica puesto que no percibimos al Creador como Él es, en Sus propiedades, incluso en lo más mínimo, sino que lo sentimos de una manera absolutamente opuesta. Y no podemos alcanzar ni siquiera este lado inverso de Él.

En otras palabras, la realidad que vemos ahora es, de hecho, el Creador. Y yo, tú, y el mundo entero son también el Creador, pero percibido en órganos de percepción corruptos, rotos. No obstante, cuando corregimos nuestros deseos, los órganos de percepción, entonces descubrimos la fuerza superior, al Creador, más y más, hasta que Lo descubrimos por completo en Su forma real.

A pesar del grado de “este mundo” que recibimos como el estado inicial, somos incapaces de alcanzar algo si no adquirimos la equivalencia con el Creador, si no igualamos nuestras propiedades. La vasija defectuosa debe corregirse por medio de la adquisición de  la forma del Creador y de haberse acercado a Él.

Las propiedades del Creador son otorgamiento y amor. Por lo tanto, se nos da la oportunidad desde Arriba de trabajar en el grupo, y en nuestras relaciones alcanzar la equivalencia con el Creador. El grupo debe ser percibido por todos como el Creador en relación con uno mismo.

La actitud hacia los amigos debe ser tratada como la actitud hacia el Creador. Y entonces, a pesar de que el Creador se oculta, seremos capaces de alcanzarlo por Sus acciones y continuar acercándonos a Él, después de haber puesto al entorno correcto ante nosotros mismos, a quienes anhelan al Creador, en vez de Él.

Sabiendo que al engañar al amigo, engañas al Creador, al tratar el mal amigo, ¡tratas al Creador mismo de esa manera! Este es el orden de nuestro trabajo. Por lo tanto, cuando dentro del grupo se desarrollan el mal y el odio, esta es la revelación del estado roto, y entendemos que estamos rompes y que somos opuestos al Creador.

Tal estado roto, el odio, es considerado como “este mundo”. Y antes de eso, sólo hay existencia animada. El grado humano comienza con la revelación del odio.

Si la persona se da cuenta que tiene que corregirse a sí mismo, a los deseos en los cuales uno comienza a percibir al Creador, hay una oportunidad para hacerlo en el grupo, para alcanzar al Creador por medio de Sus acciones: comenzar a adquirir el conocimiento de Él aún más, a sentirlo a Él en el grado de ser reformado.

Debemos caminar constantemente a lo largo de esta línea donde: Israel (una persona dirigida directamente al Creador), la Torá (la Luz que Reforma), y el Creador se unifiquen en un todo. La persona se adapta al grupo y en él se revela el Creador.

El grupo se convierte en la vasija espiritual de uno para revelar al Creador. Si una persona se relaciona con el amigo con otorgamiento, él descubrirá la fuerza de otorgamiento que llena sus relaciones, que es considerada como el Creador. Por ello, el Creador se llama Boré, “ven y ve” (Bo y Re), puesto que Él es alcanzado a través de Sus acciones.

(40078 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/8/2011, Escritos de Rabásh)

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