Envidia a los amigos

Una de las leyes de trabajo en el grupo es muy peculiar y aparentemente muy egoísta: Debemos cultivar la envidia dentro de nosotros. Se dice: “la envidia al oponente aumenta la sabiduría“.

Yo debo envidiar a todos mis amigos, pero con un “buen” tipo de envidia. Quiero verlos a todos como si fueran muy grandes y ser como ellos. Yo no me pongo “verde de la envidia”, puesto que no quiero que pierdan sus ventajas. Por el contrario, deseo convertirme en igual a ellos.

Esta envidia es muy positiva y necesaria. Vale la pena cultivarla dentro. Esencialmente, un enfoque similar es aceptable para nuestro egoísmo, simplemente no sobrepases el límite entre la buena y la mala envidia. ¿Cómo puedo saber la diferencia?

Si envidio a alguien de manera negativa, no amo a esas personas. Y al contrario: Cuando tengo una envidia positiva, los amo. Envidiar a otro en una buena manera de ayudarme a ascender y a avanzar puesto que percibo su influencia correctamente.

En los escritos de Rabásh, Shlavéy HaSulám (Peldaños de la escalera), artículo “En lo concerniente a por encima de la razón“, Rabásh escribe:

“La envidia que él siente hacia los amigos, cuando él ve que tienen mejores cualidades que las suyas. Esto lo motiva a adquirir sus buenas cualidades, que él no tiene y de las cuales está celoso.

Así, a través de la sociedad, él gana nuevas cualidades que adopta al ver que ellos se encuentran en un grado superior al suyo, y él tiene envidia de ellos. Esta es la razón por la cual ahora él puede ser más grande que cuando no tenía una sociedad, puesto que adquiere nuevas fuerzas a través de la sociedad”.

En cuanto a los amigos, uno debe tratar de ver las buenas cualidades en ellos de las cuales uno carece. Es una prueba muy buena. Obviamente, no miramos lo que está en el exterior. Uno de ellos es bueno en el canto, otro en la cocina, otro en la programación, pero no tomamos estas cosas en cuenta. La clave está en ver cuánto corazón pone el amigo en el objetivo y en el entorno. Él quiere alcanzar la espiritualidad, y eso es lo que debo envidiar.

Si lo veo en todos los amigos, avanzo hacia la entrada del mundo espiritual. Comienza a probarlo por ti mismo: ¿Cómo te sientes con respecto al entorno? ¿Envidias a los amigos de una manera positiva? ¿Los valoras? Si es así, está moviéndote hacia adelante.

Sin embargo, si aun no has perdido tu desprecio por ellos y sigues pensando que estos no son los amigos con los que debes unificarte, estás bastante lejos de la meta. Todos rechazan de acuerdo con su propia falta. Rabásh escribe sobre ello en otro artículo en Shlavéy HaSulám, “En cuanto a la importancia de los amigos”:

“Por lo tanto, si uno ve algún defecto en un amigo, no es una señal de que su amigo tiene esa falta, sino que la falta está en él, lo que significa que él causó la imperfección en el amor de los amigos, él ve las faltas en su amigo. De todo lo anterior se deduce que él no debe preocuparse por la corrección de los defectos que él ve en su amigo, sino que él mismo tiene que corregir el defecto que él ha creado en el amor de los amigos. Y cuando él se corrige, verá sólo los méritos de su amigo y no sus defectos”. (40005 – De la Lección 5, Convención WE! del 4/2/2011)

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