Esto aun no es la Torá

Pregunta: En uno de los artículos en Dargót HaSulám (Peldaños de la escalera), Rabásh escribe que está prohibido enseñar a los gentiles, es decir egoístas, la Torá, ¿qué estamos haciendo aquí entonces?

Respuesta: “Prohibido” en Cabalá significa imposible. Sería similar a decir que los egoístas no deben obtener la Luz superior. Trata de romper esta ley y veremos qué sucede.

Estamos hablando de las leyes de la naturaleza, y la naturaleza no ejerce un veto sobre nada. Pero si vas en contra de ella, serás castigado. “Prohibición” significa inhabilidad. Si los cabalistas escriben “no”, significa que eres incapaz de hacerlo.

Los egoístas no pueden aprender la Torá, o en otras palabras, no pueden estudiar la Torá porque un egoísta no puede hacer eso en principio. No tiene medios para ello, ninguna herramienta. Después de todo, es un gentil y adora su propio ego que no le permitirá establecer una conexión con las Luces.

La Torá, o la sabiduría de la Cabalá, es el método que conecta las vasijas y las Luces. Pero si no tienes las primeras, no podrás encontrar las últimas. Y por lo tanto, no podrás aprender la Torá ya que la Torá es el paso de las Luces que se expanden dentro de los deseos de acuerdo con la ley de equivalencia de forma.

Continuación de la pregunta: ¿Entonces qué hacemos durante las lecciones?

Respuesta: Nos movemos hacia ello. Empleamos la Torá como la Luz que Reforma; la usamos como si esta estuviera a la distancia.

En un grado espiritual más alto, hay Luces y vasijas, y estoy separado de ellas. Pero deseo estar en este peldaño y según el grado de mi motivación, atraigo de este una pequeña iluminación que me prepara para un ascenso.

Así, uso la Torá como la Luz Circundante pero no como la Luz en todo el sentido de la palabra. Aun no estudio la Torá de esa manera. El estudio real es la expansión de las Luces en las vasijas reformadas (deseos), la interacción entre la Luz y el deseo mediante la pantalla. Eso es la Torá.

Mi “yo” espiritual es el deseo receptor que es reformado por la intención de otorgar y es capaz de recibir la Luz. Deseando lograr esto, leemos libros cabalísticos, anhelamos con todas nuestras fuerzas, y trabajamos en el grupo para expresar de alguna manera nuestro deseo dirigido al otorgamiento.

Pero llega una respuesta sólo en la forma de la Luz Circundante. Ni siquiera sé qué es, pero una vez tras otra, siento cambios dentro de mí: un poco más de entendimiento, un poco de sensación. Aun no es la Torá. La Torá real es algo concreto: el deseo, la pantalla, y la conexión entre ellas, lo que lleva a la revelación del Creador, o la Luz en la vasija.

Pero aun así, incluso ahora estamos usando la fuerza de la Torá. Esto es descrito como: “Creé la inclinación al mal y creé la Torá como especia ya que la Luz en ella Reforma”.

(40478 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/12/11, Escritos de Rabásh)

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