La Base de la Cabalá

La sabiduría de la Cabalá es contraria a la opinión de un laico porque la espiritualidad es contraria a la corporalidad. La espiritualidad se enfoca exclusivamente en el otorgamiento, mientras que en la corporalidad todo se refiere a la recepción, en consonancia con sus intenciones correspondientes. Aunque juzgar por las acciones de la persona, no siempre es claro.

Es crucial en la espiritualidad nunca dividir la creación en fuerzas opuestas, diferentes y contradictorias, sino atribuir todo a una sola fuerza: “No hay nadie aparte de Él”. Esa es la base de la Cabalá.

Por lo tanto, tenemos que atribuirle a una sola fuerza lo que nos parece bueno y malo en cada grado. Una persona debe verse a sí misma como si estuviera sosteniendo dos riendas: la fuerza del bien y la fuerza del mal. El Creador sostiene estas dos riendas desde Arriba: el bien y el mal y a través de ellas, dialoga con el hombre para enseñarle.

La persona debe entender que la actitud del Creador le llega de estas dos maneras, lo que significa que la misma fuerza superior está trabajando, bien sea con su parte frontal o con su parte posterior: el Creador o el Faraón. Entonces la persona crece con la ayuda de las dos fuerzas y agradece tanto por lo bueno como por lo malo. Después de todo, ambas fuerzas le llegan para llevarlo más cerca a la adhesión con la fuerza superior.

(40228 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/10/2011, Escritos de Rabásh)

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