La captura de serpientes es una profesión desafiante

A lo largo de todo el camino espiritual, nuestra vara constantemente se convierte en una serpiente y se convierte de nuevo en una vara que nos sostiene en el camino espiritual. Es decir, caminamos por debajo de la razón, en la razón, o por la fe por encima de la razón.

Cuando asciendes de nuevo, después de haber caído y de haber comenzado a juzgar lo que es bueno para ti con tu mente, tienes que tener cuidado para que el retorno a la fe por encima de la razón no sea una decisión egoísta que la mente te obliga a tomar. De lo contrario, dará como resultado que estás caminando por la fe debajo de la razón en lugar de por encima de ella, y que tu fe, la cual está dentro de la razón, desciende aún más bajo.

Se trata de un discernimiento muy fino y agudo que pincha nuestro corazón. Tenemos que ser capaces de ver la verdad ante nuestros ojos por lo que el Creador no podrán engañarnos y obligarnos a caer. Después de todo, tenemos que coger esta “serpiente” por la cola y recogerla del suelo para que se convierta en una vara de nuevo, en vez de caer bajo el peso de estos estados, bajo el peso de esta serpiente.

Toma tiempo que una persona forme estos conceptos en el interior y que comience a entender si él está en este trabajo o no, si hace estos discernimientos. Trabajar con la “vara y la serpiente” ya es trabajar con tu egoísmo, es cuando la persona está entre estas dos fuerzas que influyen en ella, el Faraón y el Creador.

Todo depende de lo que él haga con su vara, ¿La tirará al suelo o la recogerá? Al hacer este último él construye su propia vasija espiritual (Kli), su “yo”.

Esto no significa simplemente que seas un buen psicólogo o sepas cómo salir aparentemente de ti mismo ni que te mires de un lado para comprobar lo que está pasando. Estos trucos son puramente psicológicos, pero no son trabajo espiritual interior.

Estamos hablando de discernimientos que se producen en una persona que ya ha establecido algún tipo de actitud hacia el Creador y para sí mismo. A partir de estos dos puntos él empieza a construir al Faraón y al Creador, y a construirse a sí mismo en el centro.

Entonces él puede luchar con el amor por sí mismo, que aspira a barrerlo fuertemente, y en virtud de este odio por esta cualidad egoísta, puede ascender por encima de su egoísmo.

(40551 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de Abril del 2011, Shamati)

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59- acerca de la vara y de la serpiente

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