La esclavitud de Egipto significa que no tienes derecho a otorgar

Escritos de Rabásh, “Hasta que el gobernante de Egipto cayó”: Uno debe trabajar por el bien de los cielos, es decir, por el bien del otorgamiento. En el exilio, esta valoración se realizó bajo el poder del Faraón, el rey de Egipto.

No sé qué es el otorgamiento real o cómo se puede dar algo a una persona que está completamente separada de mí, cuando no hay una “base en común” para la bondad, como la moral comúnmente aceptada, el respeto por los demás a mi alrededor, o cualquier otra cosa.

Algunas personas reparten dinero y derrochan fortunas, y sienten placer en esto. Ellos reciben la suficiente compensación por su “donación“. Una persona se satisface con una palabra amable, otro al ser bien recordado por las generaciones futuras, y un tercero por el respeto a sí mismo.

En Occidente hay una nueva tendencia llamada “un dólar al día”. La persona contribuye con un dólar al día para alimentar a un niño africano hambriento a quién nunca llegará a descubrir. Sin embargo, las contribuciones como ésta, también traen satisfacción porque estoy dando vida a alguien. ¿Qué es un dólar en comparación con los sentimientos que este provoca en mí?

Sin embargo, estamos hablando de una separación total de la auto gratificación. No podemos imaginar o sentir una cosa así en nuestra vida. No entendemos cómo es posible dar a alguien sin ningún tipo de respuesta en el pensamiento o la sensación. Esto está oculto de nosotros.

Este es el significado del exilio cuando lo encontramos por primera vez: Resulta que yo no sé lo que es otorgamiento puro. Estoy separado de la espiritualidad, precisamente, en este sentido.

Egipto (Mitzráim) significa una hendidura (Metzer), y una hendidura significa una insuficiencia de misericordia cuando una persona sólo sabe recibir, sin otorgar nada.

Estamos aún por descubrir que estamos desprovistos del principio de otorgamiento y sólo sabemos recibir. Si yo recibo, entonces doy. Pero, en general, no se trata de otorgamiento. Acabo de llamarlo de esa manera porque en nuestro mundo juzgamos a la persona por sus acciones en lugar de hacerlo por sus intenciones. Las intenciones pertenecen a la ciencia de la Cabalá, mientras que las acciones pertenecen a la opinión de este mundo.

“Amplitud” es generosidad, un gran otorgamiento. Un “hendidura” es lo contrario, la carencia de otorgamiento. Por lo tanto, el poder de Egipto fue que cada persona pudiera hacer acciones sólo a cambio de pago.

Esto somos nosotros. Pero realmente no nos damos cuenta de esto y es por eso que nuestro estado todavía no se considera exilio. Son nuestras vidas y está bien. Es cierto que somos egipcios, pero ¿y qué?
Él incluso, no les permite llevar a cabo ni una sola acción sin un pago, sólo por el bien del otorgamiento.

Este es nuestro Faraón. Y ni siquiera nos damos cuenta de que él nos controla. El poder del Faraón se revela sólo cuando tú quieres hacer algo por el bien del otorgamiento y descubres que no puedes. Es entonces cuando el Faraón, el rey de Egipto, se revela. Pero hasta entonces, estás tú mismo sentado en el trono y haces lo que quieres.

Esto significa que Egipto fue una hendidura para Israel.

En otras palabras, esta obstruyó la recta dirección hacia el Creador (Iashár El).

(De la 4º parte de la lección diaria de la Cabalá del 4/11/11, preparación para salida de Egipto)

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