Nacer en un nuevo mundo

Hoy, ya es obvio que la naturaleza está en un estado de relativo balance, y demanda que lleguemos al mismo nivel. Esto debe manifestarse en la vida material con tecnología “verde” y esas cosas, y en las interrelaciones sociales, personales. De esta manera, podemos realizar un equilibrio entre los dos niveles.

En primer lugar, debemos consumir de la naturaleza sólo las necesidades elementales. Entonces, no es importante cuántos miles de millones de personas vivan en el mundo porque si la naturaleza lo ha hecho posible, significa que es capaz de alimentar a todos siempre y cuando usemos sus recursos correctamente. En segundo, el equilibrio con la naturaleza en todo debe ser sostenido en el nivel humano. Aquí es donde recae la mayoría del peso de la revelación del mal.

El consumo moderado es la revelación material del mal. De otra manera, estamos destruyendo toda la base de la naturaleza, estamos cortando la rama en que estamos sentados. Gradualmente, debemos construir una sociedad humana de acuerdo con las leyes de la naturaleza, llevándola a la igualdad y al equilibrio. De otra manera, nos esperan revoluciones, guerras, y otros cataclismos, que ya están surgiendo con una amenazante regularidad.

Hoy, los líderes globales y los gobernantes no tienen la habilidad de hacer nada. Enfrentamos un dilema de pasar por numerosas guerras y un nacimiento difícil hacia un nuevo mundo, o un desarrollo consciente de acuerdo con los requerimientos de la naturaleza que nos obliga a una justa distribución. Por supuesto, no es posible asignarles lo mismo a todos. Es necesario ir de acuerdo con la cultura, región, clima, etc. La clave es proveer a cada uno dentro de ciertos límites generalmente aceptados.

Aparte de esto, la realización interna del mal nos muestra que debemos estar conectados en un sistema como un hombre con un corazón. Sólo de esta manera llegaremos a la armonía con la naturaleza.

La unidad interna se manifiesta de acuerdo con las propias capacidades individuales. Una persona puede dañar a otras y no sentirlo. Es por eso que debemos activar los medios masivos y el sistema de educación de manera que las personas de todo el mundo tomen consciencia cada vez más del mal de las interrelaciones egoístas. Todo depende precisamente de la educación.

Más aun, en cierta etapa de este proceso, las personas sentirán que la cualidad de otorgamiento, por sí misma, les da una sensación de confianza; ella porta la bondad. Entonces, de manera gradual, finalmente escucharán que la verdadera unidad, la similitud con la naturaleza, conectarse con ella, nos permite sentir el poder del amor oculto en ella.

Esta fuerza conecta todas las partes de la naturaleza y eleva todo el sistema, el universo entero, todos los niveles del inanimado al humano, hasta un nivel superior. Todo esto nos está sucediendo gracias a la revelación del mal. Justo esa palanca, justo esos medios, ese estímulo, ese instrumento, proporcionan los medios mediante los cuales nos unimos con la naturaleza, para siempre como un todo, y salimos hacia la nueva dimensión eterna del ser.

Toda la evolución tiene esto como objetivo. Ya sea que lo queramos o no, tendremos que unirnos con la naturaleza. Por otra parte, tenemos la oportunidad de agudizar la revelación del mal antes de que lleguen los infortunios; podemos movernos hacia la corrección mediante el buen camino, como lo hacen los buenos niños de acuerdo con sus padres. Podemos aprender de la naturaleza antes de que provoquemos de ella una reacción más seria a nuestro desequilibrio.

(39205 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 3/27/2011, los principios de la educación global)

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