Un punto negro en un océano de bondad

Toda la diferencia entre los cabalistas (personas con el punto en el corazón que siguen el camino del desarrollo espiritual) y las masas religiosas es su actitud hacia el Creador. Los cabalistas dicen: “Todo depende de mí. Tengo que cambiar, mientras el Creador es absoluto y,  por consiguiente invariable”.

Los únicos que pueden cambiar son aquellos quienes pueden ser mejores o peores, pero el Creador es solo “el bien, que hace el bien”. ¿Cómo podría pedirle a Él que cambie y se mejore a sí mismo? ¿Esto no Lo haría “malo” ahora?

Un cabalista cree que él es el único que necesita cambiar, y nadie más está sujeto a corrección: ni el mundo, ni los amigos, ni el grupo, ninguna persona. Ahora, yo existo dentro del bien que hace el bien, el Creador, la única fuerza de la naturaleza “no existe nadie más que El”. Como Lo perciba yo, depende de mis cualidades.

Cuando yo trabajo en el grupo, soy yo el que está trabajando; yo soy el que está cambiando. Es por esto que me parece que ahí está el grupo que pasa por diferentes estados, pero en realidad, yo trabajo con mi sombra, con mis cualidades.

Es lo mismo respecto al Creador. Me parece que Él me trata de diferentes formas. A veces Él se acerca a mí, y a veces Él mismo se distancia, pero soy yo el que está trabajando conmigo mismo en contra del absoluto, del bien que hace el bien, y no existe nadie más que Él.

De este modo, “todos juzgan de acuerdo con sus propios defectos”.  Yo veo mi sombra contra el Creador. Este soy yo viéndome a mí mismo desde afuera, el reflejo de mis propias cualidades.

De este modo, el mundo entero, excepto los cabalistas, piden que el Creador cambie y ellos están listos para hacer cualquier cosa solo para que el Creador sea amable con ellos. Ellos no piensan que necesitan cambiar su naturaleza, corregir su “inclinación al mal”, su ego, sino que están pidiendo que el Creador sea amable con ellos como ellos lo son.

Los cabalistas dicen lo opuesto: El Creador es el “bien que hace el bien,” y “no existe nadie más que Él”, la simple fuerza universal de la naturaleza. Nada más existe aparte del Creador.  Aparte de Él, solo hay un punto de deseo de recibir placer, “existencia a partir de la ausencia”. Varias acciones toman lugar dentro del punto y estas son cambios en la conciencia, es existencia en la Luz superior.

De repente, este punto siente que se está expandiendo a la escala de Máljut del Infinito, a la forma de los mundos y ocurren varios cambios. No obstante, es el mismo punto el que experimenta todo esto. Nada ha cambiado. Todos los cambios están sucediendo solamente en sus sensaciones.

Esto sigue, hasta que alcanza un estado constante, una sensación que es como el punto negro que existe dentro “del bien que hace bien”, del Único que existe. Todo el círculo que pasamos dentro de la creación, hasta su corrección completa (Gmár Tikún), solo tiene la intención de determinar nuestro lugar actual, al revelar al Creador.

(41552 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/26/2011, Shamati #1)

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