Una caja de pordiosero para la Luz Superior

Rabásh, “Explicación al artículo, Prefacio a la sabiduría de la Cabalá”: Baál HaSulám una vez contó una alegoría acerca de ello: Dos personas que eran amigos de la niñez estaban separados cuando eran adultos. Uno de ellos llegó a ser rey, y el otro, un indigente. Después de muchos años, el pobre escuchó que su amigo se había convertido en rey y decidió ir al reino de su amigo y pedir ayuda. Empacó sus escasas pertenencias y partió.

Cuando se encontraron, le dijo al rey que era un desposeído, y esto tocó el corazón del rey. El rey dijo a su amigo: “Te daré una carta para que mi tesorero te permita entrar en el tesoro por dos horas. En esas dos horas, lo que puedas reunir es tuyo”. El pobre fue con el tesorero, armado con su carta, y recibió el permiso anhelado. Entró al tesoro con la caja que solía usar para mendigar, y en cinco minutos, llenó su caja hasta el borde y felizmente salió del cuarto del tesoro.

Pero el tesorero le quitó su caja y derramó todo su contenido. Entonces el tesorero le dijo al desconsolado indigente, “Toma tu caja y llénala otra vez”. El pobre hombre entró al tesoro una vez más y llenó su caja. Pero al salir, el tesorero derramó su contenido igual que antes.

El ciclo se repitió, hasta transcurrir las dos horas. La última vez que el pordiosero salió, le dijo al tesorero: “Te lo ruego, déjame lo que he reunido. Se me acabó el tiempo y ya no puedo entrar al tesoro otra vez”. Entonces el tesorero le dijo: “El contenido de esta caja es tuyo, y también todo lo que he derramado fuera de tu caja en las pasadas dos horas. He estado derramando tu dinero todo el tiempo porque quería beneficiarte, ya que en cada oportunidad, salías con tu diminuta caja y no tenías espacio para nada más”.

Somos incapaces de recibir toda la Luz de Infinito de una vez. Por lo tanto, todo nuestro trabajo de recibir la Luz está dividido en muchas fases y estados.

En adición, todos nuestros estados pasados de ciclos de vida previos se acumulan y se reúnen en un estado común donde todos los deseos (Kelím) y todas las Luces se reúnen hasta que llegamos al estado de la corrección final (Gmár Tikún). En este estado todo se funde en uno, y Máljut de Infinito lleno de la eterna Luz se revela una vez más.

(30360 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/17/2011, “explicación del artículo, Prefacio a la sabiduría de la Cabalá”)

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