“¡Hazlo tú en Mi lugar!”

Pregunta: ¿La “inclinación al mal” puede hacer algún movimiento autónomo?

Respuesta: La “inclinación al mal” y la Luz trabajan al unísono ya que la “inclinación al mal” es el otro lado de la Luz. Este no es un deseo que hace lo que le place. Esto no existe en la realidad.

Por el contrario, El Creador, con la ayuda de la Luz, despierta en la persona todo tipo de sensaciones o estados oscuros, los cuales son considerados como la “inclinación al mal”. ¿Qué deseo personal puede estar en el mundo? ¿Quién puede tenerlo? ¡Nadie se mueve porque desea hacerlo!

Solo según el grado de la habilidad de la persona para reconocer la inclinación al “mal” y al “bien”  y de mantenerse en ese estado de fe por encima de la razón, comienza a revelar alguna posibilidad de liberarse de ese estado. ¿Liberarse de qué? ¿De la inclinación hacia el “bien” o el “mal”? Ser libres significa que una persona voluntariamente está de acuerdo en llevar a cabo una acción que El Creador haría de todos modos.

No hay realidad que pueda ocurrir por su propia voluntad. La Luz trabaja sobre todo decidida e irrevocablemente, y con ella no se puede razonar. El elemento adicional considerado como “hombre” no es más que el hecho que una persona entiende, siente y está de acuerdo con las acciones del  Creador. Todo lo que agregamos es nuestro consentimiento, tanto así que El Creador nos lo demuestra: “¡Hazlo tú en mi lugar!” y nosotros hacemos lo que Él hace. Esto depende del nivel de entendimiento de uno, de la altura de su alcance.

¿Qué otra opción tienes realmente? Todo está predeterminado, como está escrito: “El que es desterrado, no será un proscrito de Él”. Todo está bajo Su total control. Nada funciona, solo la Luz. Nosotros añadimos nuestra equivalencia con la Luz, con el Creador. Y es por eso, con el propósito de traernos ese despertar, que fue creada la “inclinación al mal”, para que pudiéramos sentir el deseo de hablar en su contra: “¡Yo no la quiero!”

Es intencional, así sucede para darnos la oportunidad de examinar y comprender esto, a partir de la lucha entre el bien y el mal, desde nuestros  rechazos y desacuerdos, como un niño testarudo que se revela en contra de sus padres.

Pero gradualmente, buscamos, concordamos, y nos damos cuenta de cuan perfecto es todo. Y entonces, incluso si el Creador no existiera y tampoco su poder, yo seguiré deseando que todo se haga de la manera que Él lo hizo.  A este se le considera como “justo completo”, cuando uno totalmente justifica al Creador. Tengamos la esperanza de llegar a ello un día.

(42857 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/12/2011, El Zohar)

 

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