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Al final del último exilio

Estamos al final del periodo de los cuatro exilios, en el borde de la redención final, completa. Necesitamos encontrar en el mundo, a toda la gente que existe con el punto en el corazón y suministrarles todo lo que necesitan para estudiar y avanzar dentro de la estructura de nuestros grupos y unirse a las actividades.

En adición, nosotros debemos salir al mundo exterior y diseminar la sabiduría de la Cabalá a aquellos que no tienen el punto en el corazón. El mundo hoy está repleto de gran deseo, el cual se manifiesta en muchas formas diferentes. La gente se está preguntando acerca del significado de la vida, aunque en el sentido material más que en el espiritual. Sin embargo, es suficiente que nosotros comencemos a explicarles ya que el llenado verdadero solo vendrá por medio de un asenso espiritual.

Para nosotros un asenso espiritual significa conseguir un grado más alto. Esto es hacia lo que nuestro punto en el corazón se está atrayendo. Pero para ellos un asenso espiritual pertenece solo al nivel corporal, como el amor, participación mutua, unidad universal, dar, o comprometerse por el bien de una vida pacífica en este mundo. Esto es lo que la humanidad imagina como vida espiritual. Y nosotros debemos direccionarlos en concordancia con este deseo.

Sin embargo, a su tiempo, gracias a la unificación con nosotros dentro de un sistema, la gente será capaz de aferrarse a la verdadera meta de la corrección. Más aun, la Luz estará presente en la nueva relación entre la gente, la cual impartirá gran percepción y entendimiento. A la larga, todo el mundo se conectará con la gente que tiene los puntos en el corazón, lo cual los habilitará para comprometerse, rechazarse a sí mismos y para ascender junto con la vasija de Israel.

(42087 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 5/3/2011, La importancia de difusión de la Cabalá)

El grupo de Rabí Shimon consta de varios millones de miembros

La Luz superior esta en el lugar que se llama “Shejiná”. La Shejiná es la unión entre las almas. Con nuestros esfuerzos debemos lograr la unión entre nosotros, entonces se revelará la misma Luz que crea, construye, corrige y llena toda la creación.

Toda esta Luz esta solo en la Shejiná, en la unión de las almas que aspiran al Creador (Knéset Israel), en la unión entre nosotros.

El Zóhar es la misma fuente de la Luz, pero con la condición de que nos imaginemos a nosotros mismos (y no es importante cuantos millones seamos) como si fuéramos el grupo de Rabí Shimon que consta de diez miembros que están sentados juntos y reciben esta Luz que se llama “Zóhar”, “el Esplendor Superior” que nos influye, nos corrige y nos eleva.

(42174 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/4/11, El Zohar)

Unificando dentro las dos fuerzas de la naturaleza

Sólo hay dos fuerzas en el mundo: la fuerza del otorgamiento y la de recepción. Al interactuar una con la otra, deben llegar al equilibrio, a la adhesión, y la unidad.

El deseo de recibir comienza a formarse en el interior el deseo de otorgar, de la Luz. La Luz influye constantemente en el deseo de recibir al desarrollarlo, mientras que el segundo responde a la Luz. De esta manera, comienzan a interactuar. Como resultado, el deseo de recibir placer evoluciona hasta alcanzar la habilidad de actuar por sí solo, de experimentar,  pensar y reaccionar ante el deseo de otorgar.

Por lo tanto, estos dos deseos disminuyen gradualmente, descendiendo más y más. Al final, esto nos permite analizar detalles muy finos que combinados, nos capacita para construir el sistema completo. Es como si desde un análisis global pasáramos a una investigación muy fina (como si estuviéramos utilizando pinzas), la cual nos permite obtener información no disponible en un enfoque general. Y este último nos proporciona lo que falta en el análisis particular.

Como resultado, necesitamos llegar a un estado en el que lo general y lo particular serán totalmente analizados y corregidos por completo. Por eso hubo el descenso de los mundos espirituales hasta este mundo, seguido por el desarrollo en este mundo. En el proceso de su desarrollo, nuestro mundo atraviesa las mismas cuatro etapas y llega a la creación del deseo de otorgar: de abajo hacia arriba, con el fin de volver al mundo del Infinito.

Los cabalistas son muy cuidadosos al explicarnos este proceso. En primer lugar, son científicos, y esta es la física de las dos fuerzas que actúan en la creación, la cual explica cómo estas fuerzas descienden a nosotros para que nos conectemos y empecemos a trabajar con ellas. Después de todo, ellas se realizan sólo en nuestros deseos, intenciones y discernimientos.

En la naturaleza, estas dos fuerzas están equilibradas. Pero se supone que debemos entrar en medio de ellas y ensamblarlas nosotros mismos, incorporarlas dentro a ambas, por completo. Como la naturaleza, el Creador, se compone de estas dos fuerzas, su propia fuerza de otorgamiento y la fuerza de recepción a través de la cual Él nos influye, así que tenemos que construirnos nosotros mismos a partir de estas dos fuerzas. Eso es lo que implica todo el programa de creación y evolución.

(42017 – De la 3º  parte de la lección diaria de Cabalá 5/2/2011, Talmud Éser Sefirót)

La intención es el plan de acción completo

Pregunta: ¿Qué es la “intención”?

Respuesta: Digamos que el deseo está en un estado y ahora quiere trasladarse a otro. Para ello, es necesario inducir una acción que lo traslade desde el primer estado al segundo. El plan implica lo siguiente: el conocimiento preciso de donde estoy, donde quiero estar, y qué acciones y fuerzas son necesarias para que yo pase de un estado a otro. Todo este programa es lo que llamamos “intención” o el plan.

Es como si “el plan de la creación” fuera el programa completo que define con qué iniciar y con qué terminar, qué pasos seguir en el camino, cómo utilizar los materiales, fuerzas e instrumentos para llevar a cabo su pensamiento inicial. Está dicho: “El resultado final está en su pensamiento inicial”.

En la intención, todo esto existe en potencia y luego se realiza en la práctica. Esto significa que la intención aparece en mí sólo cuando estoy muy consciente de la situación actual y sé exactamente lo que quiero adquirir. “Qué es lo que suelen preguntar: ¿Cuáles son tus intenciones? ¿Qué quieres ganar? ¿Qué resultados esperas?”

 La intención es una expresión de la necesidad de un cambio que ya hemos planificado, comprendido, experimentado, implementado y llevado a término. La acción misma se lleva a cabo por medio de la fuerza de la Luz y, por lo tanto, no le corresponde a la criatura. Sólo las intenciones tienen algo que ver con la criatura: Qué tanto que se ha conocido él mismo, al Creador, y cómo y en qué forma esto hace actuar al Creador. Una persona tiene que saber tanto como sea posible.

Mientras sigo creciendo, ascendiendo en la escala de los grados espirituales, yo demando más del Creador, especificando todos los detalles de Sus acciones. Ya sé cómo actúa y cómo me afecta a mí. Conozco, en cada detalle y particularidad, como tomará lugar dentro de mí, en mi “cuerpo” (deseos). Desde mi experiencia de Él y yo, ya sé cómo ocurrirá todo.

Al final, obtengo tales detalles que pueden manejar Su programa, por Él: Yo entiendo este programa en su totalidad, cada elemento de él, todos sus mecanismos hasta los más pequeños giros. Cuando llego al final de la corrección (Gmár Tikún), llego a conocer en su totalidad, Su plan desde el principio hasta el final, todos los pasos, desde Su lado y desde el mío. Esto significa que he adquirido la intención completa.

La Luz está siempre en acción. Pero, cómo actúa y cómo debo exigir que Él me transforme, todo esto es el trabajo de la persona que necesita conocer al Creador, la relación entre la Luz y el deseo.

(42121 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/3/2011, Talmud Éser )

Las tres partes de la humanidad

La Luz engendra el deseo y lo controla. Inicialmente, el deseo no tiene movimiento independiente que no sea impulsado por la Luz. Pero si ese es el caso, ¿cómo puedo yo presentar cualquier iniciativa, el llamado “despertar desde abajo” (Itaruta de-Letata), que se exigió de mí?

 Este despertar es posible porque la Luz se esfuerza en traer el deseo de auto conciencia y el comportamiento consciente, para que el deseo se sienta autónomo e independiente de la Luz. Y entonces, una vez que esté en sí mismo y libre de la Luz, el deseo puede decidir qué es lo que quiere y exigir un cambio de la Luz.

Esta demanda puede ser egoísta, cuando el deseo quiere llenarse a sí mismo, en razón de su naturaleza original. Sin embargo, con la ayuda de la Luz es posible que el deseo alcance un estado en el que quiera un cambio real y pida el llenado no por su propio bien, sino por el bien de la Luz, del Creador, y de otros.

Las personas que desean obtener este tipo de demanda y piden por el bienestar de los demás se llaman “Israel” (del hebreo “Iashár Kel”, directo al Creador). Mientras que a todos los demás, a quienes desean simplemente llenarse a sí mismos sin ninguna conexión con la Luz, se les llama “gente secular”. Y si una persona piensa que la luz puede ayudarle a llenarse a sí mismo, es llamado “religioso”. Toda la humanidad se divide en estas tres partes.

 (42116 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/3/2011, Shamati #5)

“Mil veces caerá el justo y se levantará”

Pregunta: ¿Por qué mi mente entiende que el Creador es digno de ser justificado por lo que me hace a mí en este momento, pero sin embargo me siento mal? ¿Por qué no puedo afectar mi estado interno con acciones externas como la oración?

Respuesta: Lo que tu deseo siente en este momento, eso eres tú en realidad. En la espiritualidad, no puedes fingir y decir algo que no sientes. Tienes que llegar a la corrección de tu corazón. Y antes que nada, aun tenemos que averiguar que hay exactamente en nuestros corazones.

Si estás llorando, ¿Qué está llorando en ti: tus ojos o tu corazón? ¡Esa es la diferencia! El problema es que todo lo que hacemos está en el exterior, mientras la ciencia de la Cabalá es la sabiduría interna, la parte interna de la Torá. Debes cavar hasta el corazón de los corazones, estudiarlo, y experimentar con él.

Entonces entenderás que las acciones externas sólo obstruyen y cubren la imagen auténtica; te engañan y confunden. ¡Necesitas desnudar tu corazón y trabajar con este sin ningún teatro, lamentos, y lágrimas exteriores!

Si tomas un sedante y dejas de rabiar, ¿realmente esto convertirá al pecador en justo dentro de ti? No, todo es evaluado por la sensación interna en el corazón. Y sabemos lo que es eso. Pensamos que todo lo que tenemos que hacer es amargarnos y hacernos llorar a nosotros mismos. La Cabalá no cancela las acciones externas, pero quiere que reflejen los estados internos ya que si esto no es cierto, nuestro trabajo carece de sentido, y no cumpliremos con nuestro destino.

Por lo tanto, no temas tener que volverte un “pecador” en un punto y “justo” en otro. Son dos etapas del mismo grado espiritual, como está dicho: “Uno no puede llevar a cabo una Mitzvá (mandamiento) a menos que uno la rompa primero”. Esto significa que uno primero se somete a la carga del corazón (una carga adicional de egoísmo), y es considerado como un “pecador” que rompió la “Mitzvá” y siente hasta qué punto es incapaz de realizarla.

Y entonces, se fortalece con la ayuda del entorno, exige la Luz que Reforma, corrige su deseo, y se vuelve “justo”, sólo para caer otra vez. Después de todo, recibe otra dosis de deseo egoísta y se convierte una vez más en un pecador, con el fin de continuar corrigiéndose para volverse “justo”. Está dicho: “Mil veces caerá el justos y se levantará”.

Cada grado espiritual comienza con una nueva carga de egoísmo, y lo comienzas como un “pecador”. Más tarde, finalizas su corrección y llegas a la adhesión con el Creador a este grado, y entonces eres considerado como justo.

(41999 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/2/2011, Shamati #16)

De ser un grueso silbato metálico pasa a ser una cuerda que vibra

Pregunta: Siento que cuando comencé a estudiar Cabalá, podía escuchar la voz del Creador más claramente. Y ahora, siento que mi receptividad ha disminuido.

Respuesta: Eso es porque el Creador quiere armonizarte aun mejor con Él y te demuestra que aun no estás en la suficiente sintonía con Él. Y debes investigar de manera que el sentimiento más exaltado que hayas experimentado hasta ahora esté constantemente vivo en ti. Debes armonizarte constantemente con esa sensación previa, sin importar los obstáculos, no obstante esta será una sensación nueva.

En el principio de la creación, en nuestro primer estado de existencia (1), sentíamos sólo la Luz de “Néfesh”, la Luz más pequeña. Y entonces, descendimos a este mundo, hasta el estado de ruptura (1), y estamos ahora ascendiendo desde nuestro mundo, de regreso al tercer estado (3).

El tercer estado es el mismo que el primero, aun cuando sentimos en este la Luz de “Iejidá”, la cual es 620 veces más grande que la inicial que solíamos tener en el primer estado. Es la Luz de NRNHY (NaRaNJáI) (Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jaiá, Iejidá).

¿Por qué es así? ¡Es debido al hecho de que nos hemos armonizado a pesar de los obstáculos! En el camino del primer estado al tercero, se nos dan numerosos obstáculos de todo tipo, pero sin que importen, nos hemos armonizado con la misma Luz de “Néfesh” que existía al principio. La Luz no cambia.

He aumentado mi receptividad y me he convertido en una cuerda que vibra en lugar del grueso silbato de metal que solía ser al principio. Me he vuelto más sutil, sensible, perceptivo, y receptivo.

Como resultado, en mi primer estado en el que solía existir, experimento no la Luz de “Néfesh” que solía llenarme en el primer nivel en el que no sentía nada, sino que me descubro como igual al Creador, es decir, revelo la gran Luz de “Iejidá” ¿Por qué es así? Sólo porque me armonicé con ella. Este es el proceso que experimentamos.

(41981 – De la lección virtual en ruso, Fundamentos de la Cabalá del 4/21/2011)

Lección diaria de Cabalá – 05.05.11

Shamati # 56 “la Torá es llamada indicación”

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El Libro del Zohar, selecciones, capítulo, “Mishpatím, El abuelo”, ítem 248

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Talmud Éser Sefirót, vol. 1, parte 1, capítulo 2, ítem 5

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Física moderna y la sabiduría de la Cabalá

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El Buen Entorno – 05.04.11

Mi buen entorno – Consejo diario del Dr. Laitman para la semana

La ciencia que estudia el yo

La Cabalá es una ciencia que trata acerca de la realidad. El hombre es una criatura que trata de entender porqué y con qué propósito existe y cómo puede llegar a la verdad. Él anhela descubrir el significado de nociones tales como “verdad”, “hechos”, “propósito”, o “alcanzar la meta”. Él está hecho para exigir este tipo de llenado.

La necesidad más grande del hombre es saber quién es, como está dicho: “Desde mi carne veré al Creador”. De hecho, para aprender quién soy, necesito saber quién es el Creador. Esta necesidad demanda que yo la investigue.

Toda la sabiduría de la Cabalá está dedicada al estudio del hombre ya que aparte de él, nada existe. Toda la realidad está dentro del hombre, y todo ocurre solamente en él. Yo no veo nada en este mundo excepto a mí mismo. Todo lo que está sucediendo a mi alrededor soy yo, imágenes dentro de mí. No tengo la menor idea de lo que sucede fuera de mí.

Esto significa que la Cabalá es el estudio del yo, del auto alcance, de la consciencia propia. Todos los otros libros describen cierto tipo de ilusiones, como si hubiera una realidad externa fuera de nosotros. Por lo tanto, todo excepto esos libros sagrados, es una total mentira fabricada por el hombre; son el fruto de su imaginación.

No nos damos cuenta de cuán únicos son esos libros; aparte, con respecto a la verdad, no tenemos nada en qué apoyarnos. Sin esos libros, existiríamos en este mundo como pequeños insectos que viven sólo mientras el tiempo que les fue asignado se los permita. Sólo con la ayuda de esos libros podemos gradualmente desarrollarnos y comenzar a examinar, medir, y aprender “quiénes y qué somos”.

Así averiguamos que contenemos todos los mundos, Partzufím, Sefirót, y numerosas partes que nos parecen extrañas, que al final resultan ser partes de tu propia alma. Es justo tu deseo dividido en la naturaleza vegetativa, animada, así como la humana. Y en el cuarto y último grado, debemos reunir todas esas partes para llegar a la intención “para otorgar”, que es obligatoria para este cuarto y último estado de la Creación.

Cuando yo gane esta intención de otorgar a todas las partes de la creación, finalmente averiguaré quién soy; me conoceré a mí mismo. Y no hay nada más que estudiar en la realidad.

(42014 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/2/2011, Talmud Éser Sefirót)