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Momentos de Cabalá- “Centro del grupo”

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¡En realidad, ya estamos en casa!

Pregunta: ¿Qué es la alegría en el trabajo?

Respuesta: Yo siempre experimento ciertos obstáculos, pinchazos, y pienso que me los envían, y ¡aún así estoy feliz de recibirlos! Después de todo, yo estoy constantemente estudiando con esta ayuda del Creador, de la Luz, que evoca las sensaciones en mí. Parece que Él me pincha en un punto aquí, otro punto allá, con un pensamiento, un deseo, una actitud, y me demuestra lo que está mal en mí.

Pregunta: Pero, ¿cómo hacemos para llevar a “casa el ingreso recibido”, a nuestra fuente de existencia, a menos que sepamos hacia donde se supone que debemos ir? Un barco en el mar puede navegar por las estrellas, un automóvil en la carretera por las señales de tráfico, pero en la espiritualidad, no hay ninguna señal. Entonces, ¿cómo encontrar el camino hacia ella?

Respuesta: En el instante en que preparas el deseo correcto dentro de ti, ¡repentinamente sientes que ya estás en el lugar correcto! De repente revelas que no es necesario que vayas a ninguna parte. Sólo tienes que encontrar el deseo correcto y verás que ya estás en casa.

(42355 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/6/2011, Escritos de Rabásh)

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Desea y revelarás

Durante la lectura del Libro del Zohar, uno tiene que entender que no se supone que este sea procesado por la mente. Y si la persona desea entenderlo a través del intelecto, se enredará en cada palabra, puesto que ninguna de ellas nos señala nada familiar en el Libro de Zohar.

Todas ellas apuntan a los estados y propiedades espirituales. Si la persona está en el mismo estado espiritual o mundo, revela aquello sobre lo que ellos están hablando. Por lo tanto, reconoce dentro de sí qué propiedades espirituales y definiciones se describen, siente, reconoce dentro de sí este mundo interior, espiritual. Después de todo, la persona revela dentro el mundo espiritual, y no fuera de sí mismo, mientras percibe toda la realidad sólo dentro.

En cuanto a alguien que no tiene la percepción espiritual, sin embargo, él simplemente lee un texto extraño. Entonces ¿para qué estamos leyendo El Zohar? Lo hacemos para agregarle la aspiración de alcanzar un estado en el que entenderemos, sentiremos, reconoceremos, e incluso experimentaremos todos los estados espirituales y las propiedades de las cuales está hablando El Zohar. Todo lo que leo actualmente como una historia incomprensible, deseo experimentarlo en mi interior y vivir en ello.

Debemos cultivar este deseo en nosotros. Para ver el mundo espiritual, sólo carecemos de un deseo, de un anhelo por él, y no más. Por lo tanto, ahora, al leer el Zohar, debemos esforzarnos todos juntos con nuestra mejor capacidad para revelar este mundo oculto.

A pesar de que no tenemos una necesidad especial por él (puesto que no conocemos lo que estamos leyendo), aun así estamos leyendo este texto juntos. Por lo tanto, desde este mismo estado oculto, atraemos sobre nosotros mismos la iluminación considerada como “la Luz que Reforma”, “la Luz Circundante”, que nos afecta.

Esta no nos revela el mundo oculto, sino que despierta en nosotros las necesidades, deseos, y propiedades de percepción, los nuevos órganos de los sentidos, después de lo cual ocurre la revelación. La Luz funciona de esta manera para crear en nosotros la capacidad de sentir lo que está oculto. Por lo tanto, anhelamos que la Luz Circundante nos habilite para sentir el mundo oculto.

(42345 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/6/2011, El Libro del Zohar)

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Pregunta: ¿Vamos a sufrir hasta el final de la corrección?

Respuesta: El sufrimiento se siente en las áreas no corregidas. Tan pronto comience a ver correctamente, ya no voy a tomarlo como sufrimiento, sino que voy a sentir una inmensa gratitud con la Luz por mostrarme algo que puedo corregir en mí.

El dolor es un llamado a la acción. Si tengo una herida que no me duele, es muy peligrosa puesto que dejaré que la enfermedad se instale. Pero si duele, esta enfermedad (no la herida misma) me obliga a empezar a buscar tratamiento.

Pues bien, ¿el dolor es bueno o malo? Es posible desactivar un centro neurálgico que hay en tu cerebro y dejarás por completo de sentir dolor. Si la pierna se te incendia, ni siquiera sientes que se están quemando. Si tu brazo está atrapado en una máquina, no lo notarás. ¡El dolor es la ayuda que nos señala un fallo! Por lo tanto, tenemos que verla como el medio de corrección.

(42366 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/6/2011, Escritos de Rabásh)

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Un principiante es propenso a la lucha contra los obstáculos y a tratar de quitarlos del camino. Es incapaz de conectarse aun con el Creador a través de estos obstáculos y no puede ver que todo lo que está sucediendo en su vida proviene de Él.

Es por eso que él empuja los obstáculos del camino en su egoísmo y se enoja con los demás, mientras que quiere hacer una vida agradable, fácil para él, como es costumbre entre todas las personas en el mundo quienes aún no sienten la conexión con el Creador. Estos son los pasos iniciales en nuestro trabajo.

Pero después de que una persona se ha esforzado para entrar en el grupo, conectarse con el maestro y los libros, la Luz comienza a afectarlo más fuertemente. Y aunque no la siente, él ve cómo cambia internamente. De hecho, comienza a darse cuenta de su conexión con la fuerza gobernante, con la causa de todo lo que ocurre a su alrededor, la fuerza que existe en algún lugar de la naturaleza, dentro de él, y evoca sus deseos y pensamientos.

Hay algún factor interno que rigen en ella, y la persona empieza a establecer una conexión con él, tratando de entender por qué él está haciendo todo esto, para qué, y ¿cómo se supone que debe responder a este? La persona vive mucho tiempo hasta que llega a la sensación de que todo a su alrededor es provocado por algunas causas internas inculcadas por el Creador. Y entonces, él entiende que debe poner un gran esfuerzo en el grupo, la difusión y el estudio, para pasar pronto a través de este estado de ocultamiento.

Y cuando ya no olvida que todo viene de la fuerza interior que lo despierta y a través de la cual lo guía, su trabajo se vuelve más consciente, preciso y práctico. De esta manera, acumula gradualmente el deseo necesario para revelarlo a Él, quien organiza el mundo que nos rodea, para que esta conexión oculta sea finalmente revelada.

Pero después de esto hay más trabajo, que continúa hasta el final de la corrección por medio de obstáculos. La única pregunta es: ¿Con qué rapidez empieza la persona a reconocerlos y a utilizarlos como ayuda para lograr una conexión, adhesión, con el Creador?

Después de todo, la Luz ilumina nuestro deseo no corregido, revelando sus capas más profundas y más interiores, con cada nuevo grado. Esto es lo único que hace que sintamos dolor. Pero ¡el dolor es el síntoma de una enfermedad, del egoísmo que se despliega, de la corrupción! Sólo entonces recibimos una oportunidad de corregirnos y sentenciarnos a nosotros mismos y al mundo, a la escala de mérito.

Por lo tanto, es necesario trabajar sobre uno mismo para justificar cualquier estado que comencemos a sentir más profundo, más fuerte y más irritante. Cuanto más avance la persona, más grandes y profundos se le presentan los obstáculos, y más poderosos son los golpes. Pero al mismo tiempo, empieza a entender lo que está pasando, a pesar de que el justo también cae y se vuelve un “pecador” para poder elevarse y llegar a ser justo una vez más.

(42359 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/6/2011, Escritos de Rabásh)

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Saliendo del agujero negro

Los cabalistas nos aconsejan practicar en nuestro pequeño “salón de juegos”, en la “burbuja” de este mundo, hasta que nos demos cuenta de que nada funciona. ¿Quién nos dará una sensación de esto? La fuerza superior que reside fuera de nuestra percepción, más allá de nuestro mundo.

Eso es lo que nos lleva de “viaje”. Eso es lo que nos guía al fracaso en vez de llevarnos al éxito. ¿Por qué? Con el fin de irritarnos, de despertarnos. El Creador coquetea con nosotros para que empecemos a quererlo a Él aún más y a desarrollar, hasta el máximo de nuestra capacidad, una necesidad real de otorgamiento que yace fuera de nuestra naturaleza.

Mientras formamos este deseo de salir del rincón familiar, egoísta, nos damos cuenta de lo pequeño y finito que es. Es similar a un agujero negro que no permite que la Luz se libere debido a la infranqueable fuerza de gravedad. Nosotros también residimos en un “agujero negro”, incapaces de salir. Por otro lado, podemos cultivar la necesidad de liberarnos, de “desearlo sin un deseo”. Eso si podemos hacerlo.

¿Cómo es? Esto es así porque si lo arreglamos correctamente, el grupo se une con todos. De esta manera es en la vida cotidiana. Dondequiera que vaya, se me ofrecen todo tipo de cosas que yo nunca buscaría desear. Me han dicho que las píldoras para el dolor de cabeza son lo que realmente necesito, pero y ¿qué pasa si me siento bien, y todo está bien en mi vida? Entonces me dicen: “¿Cómo puede ser? ¡Te falta lo más esencial! Mira, tu vecino ya las ha comprado. ¡Tenemos un surtido que no podrás creerlo!”

De hecho, nunca he pensado en tales placeres, pero soy empujado sin descanso a ensayarlas y a ver por mí mismo. En otras palabras, ellos forman el deseo en mí, dirigido hacia aquello que no deseo. Así es una y otra vez. Tal es el impacto de la sociedad.

También debemos crear una agencia de publicidad del mundo espiritual que constantemente trabaje en nosotros, formando una necesidad de lo que no necesitamos. En esta agencia, mi trabajo debe basarse en el conocimiento que de ese modo, a través de las acciones exteriores, yo trabajo dentro mí.

No importa que quiera manipularme yo mismo en la compra del producto espiritual. Pongo este deseo a través del grupo, a través de sus deseos, y este vuelve a mí de una forma irreconocible. Como resultado, me siento inspirado y, literalmente, por necesidad, me esfuerzo hacia el llenado espiritual.

Lo que pasa a través de los demás ya no es mío. Mi mensaje inicial se saturó por el deseo de los amigos, y ahora todo el grupo se engancha en esta mentira: “¡Sabes, es tan genial allí, en la espiritualidad! ¡Comparado con nuestro mundo, es como el cielo en la tierra! “

Me lavan el cerebro con mensajes que ellos no creen. Ellos quieren venderme un producto y obtener un beneficio al ser aconsejados por este, mientras que yo tomo sus palabras en serio y ejerzo un gran esfuerzo para comprar el mundo espiritual por mí mismo.

(41149 – De la 4 º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/21/2011, Escritos de Rabásh)

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