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Momentos de Cabalá- “Dolor”

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Una oración por la sociedad es una oración por uno mismo

Pregunta: ¿Una oración por la sociedad siempre significa que yo pido complementarlos para la perfección?

Respuesta: Sí, pero tienes que complementarlos sólo ante tus ojos. La sociedad no carece de nada. Excepto tu, todo lo demás está corregido. Cada uno los juzga de acuerdo con sus propios defectos. La persona ve el mundo a través del prisma de sus defectos. Si estuvieras corregido ahora, verías que todo el mundo está corregido.

Por lo tanto, una oración por la sociedad es una oración por tu sociedad que existe dentro de ti. Este es el lugar de tu Shejiná, el “lugar” donde revelas al Creador. Esto es tu sociedad. Después de todo, nunca ves nada por fuera, sino dentro de tu deseo, ves tu vasija rota, el deseo.

“¡Yo oro por la sociedad!” Excepto tú, nadie necesita tu oración o todas las bellas palabras que salen de tu boca: “¡Yo trabajo por el bien de la sociedad!” Todo esto sólo parece trabajo.

Ni siquiera sabes cuán encerrado dentro de ti mismo estás. Tú tienes que corregir tu deseo interior. Esto es llamado “sociedad”, “mundo”. Todo está dentro de ti, como se nos dice: “Una persona es un mundo pequeño”.

(42671 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/10/2011, El Zohar)

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El aprendizaje no es para nosotros, ¿Lo es?

En realidad, la humanidad no ha dado un solo paso real en la búsqueda de la felicidad. Puesto que yo aspiran a la felicidad, tengo que comprender primero qué es. ¿Qué es esa felicidad en la naturaleza que yo debo alcanzar? Debo entender que todo está programado de tal manera que todos los recursos y leyes de la naturaleza están a mi disposición. Todo lo que necesito es utilizarlos correctamente, y adquiriré la felicidad.

En vez de eso, no obstante, la humanidad establece objetivos e  intentos artificiales de actuar según su propio criterio, como un niño que sólo “quiere” algo sin importar qué. No estudiamos las leyes de la naturaleza ni deseamos de cumplir con ellas, y no estamos dispuestos a aceptar la existencia de un sistema mundial único. Nosotros reconocemos las leyes físicas y otros hechos de las ciencias naturales, pero las leyes de las interrelaciones humanas no tienen sentido para nosotros. Las negamos de manera indiscriminada.

La ruptura familiar continúa y la depresión avanza. Sin embargo, estamos seguros de que este asunto no tiene nada que ver con las leyes de la naturaleza: “Yo no lola rompí, sino que se rompió”. La gente apenas puede reconciliarse con el hecho de que está en un sistema que trabaja en ellos y que los une con miles de grilletes. Y no tenemos más remedio que estudiar las leyes de la naturaleza. Cuanto mejor podamos seguirlas, más podemos conseguir. Cuando las personas cumplen con todas ellas plenamente, alcanzan el punto de la armonía y la perfección. Sin embargo, la persona no quiere escuchar: “yo lo haré a mi manera, el aprendizaje no es para mí”.

Los problemas nos enseñarán de todos modos. En este sentido, la humanidad no es más inteligente que un niño terco, rebelde. Hace treinta años, los foros internacionales advirtieron sobre la necesidad de cambios urgentes en la sociedad y en nuestra actitud hacia el medio ambiente. Sin embargo, nada se ha hecho desde entonces. El niño es terco por naturaleza, aún carece de comprensión. Pero el “poderoso del mundo”, quien parece haber crecido, por el contrario demuestra su estrecha visión…

(42767 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/11/2011: “Paz en el mundo”)

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