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Hermanos del Creador

El Libro del Zohar, capítulo “Mishpatim” [ordenanzas], ítem 511: El Creador dijo: “Y vosotros seréis hombres santos para Mí”. Esta es la razón por la cual Israel fue recompensado al ser nombrado “hermanos del Creador”, como está escrito: “Por el bien de mis hermanos y amigos.

Al leer El Zohar, tratamos de interpretar todo como si estuviera sucediendo dentro de una persona que se esfuerza por conectarse con el entorno y encuentra la propiedad de otorgamiento su conexión con él. Sólo con la condición de que a través del entorno él desee revelar el atributo de otorgamiento, dirigido desde él hacia los demás, esto se llevará a cabo y se llamará la imagen del Creador, el cual revela la persona.

Entonces, esa persona es llamada “Israel”, y la propiedad revelada de otorgamiento, que emana de él hacia los demás, es llamada el “Creador”, es la imagen construida entre él y otro ser humano (“Creador”, Bo Re, significa “ven y ve”).

(43209 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/16/2011, El Zohar)

Los cabalistas en la Torá y los mandamientos, Parte 49

Queridos amigos, por favor, hagan preguntas acerca de estos pasajes de los grandes cabalistas. Los comentarios entre paréntesis son míos.

Los trabajadores del Creador que hacen árida la Torá

Hay un juramento que la Luz de otorgamiento y  amor no se despertarán en el mundo antes que las obras de Israel, en el estudio de la Cabalá, tengan la intención de otorgar satisfacción… Así, la duración del exilio y la aflicción que sufrimos dependen de nosotros y esperan que merezcamos la práctica de la intención de otorgar.

– Baal HaSulam, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, ítem 36

Una persona que nace con el deseo de recibir y que desea corregirlo con el fin de otorgar, el cual es sabido que está en contra de la naturaleza, sólo tiene un consejo: la Luz de la Torá. … Por lo tanto, esas personas que se dedican a la Torá, no necesariamente para conocer las leyes y costumbres, y para cumplir con el mandamiento, sino… a fin de corregir el corazón, estos son los llamados, “sabio de corazón”.

– Rabash, Peldaños de la escalera, “Qué es la Torá y el trabajo en el camino del Creador”

Aquellos que se dedican exclusivamente a las vestiduras de la Torá están gravemente equivocados… ellos consideran la sabiduría de la Torá con su propósito como adición solamente de alguna mofa de las leyes, las cuales, aunque en verdad sagradas y preciosas, no iluminarán nuestras almas.

  – Rab Kook, Igrot (Cartas), vol. 2, 153

(42748)

Aprende a engañar a tu ego

Pregunta: Durante las últimas semanas de haber estado leyendo el Libro de Zohar, he estado muy enfocado en lo interno del trabajo espiritual. De repente, no me puedo quedar en él ni siquiera por diez segundos. ¿Qué puedo hacer cuando algo como esto sucede?

Respuesta: Intenta quedarte dentro por quince segundos. No tengo ningún otro consejo que darte. Hay ocasiones, especialmente cuando alguien está comenzando a estudiar la sabiduría de la Cabalá, en las cuales una persona es incapaz de trabajar sobre sí mismo todavía. Ella no ha acumulado suficiente experiencia y no sabe como engañar a su ego.

Intenta percibir algo cercano al pasaje del Zohar, resalta y subraya, es decir trabaja con el texto,  aunque por momentos sea mecánicamente, en caso de que no puedas hacer nada más. En ocasiones, la persona puede estar completamente desconectada de la espiritualidad. Durante tales estados, puede conectarse solo al trabajar con el texto, procesándolo de manera totalmente mecánica, moviendo las comas, separándolo en varios subtítulos, revolviendo el texto u organizándolo.

No importa lo que la persona vaya a hacer con el texto, inclusive si solo está leyendo las letras, la clave es seguir leyéndolo. Debe saber que se está confundiendo a sí mismo, por esa razón debe seguir leyendo, y así es como funciona.

(43085 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/15/2011, El Zohar)

Oración y gratitud

Escritos de Rabash, carta 25: Uno debe siempre caminar por dos caminos que niegan el uno al otro, sintiendo deficiencia y perfección, esto es, oración y gratitud.

La clave es alcanzar un deseo correcto. Empezamos con una pequeña chispa, sin ninguna idea de lo que realmente queremos. Somos llevados a un lugar donde estudian Cabalá sin ningún entendimiento de lo que se estudia ni por qué debemos tratar de ser parte de aquello.

Sin embargo, gradualmente, mientras hacemos todas las cosas que hacemos y sin comprender, eventualmente empezamos a tener una idea, una sensación, y conocimiento. Aclaramos nuestra actitud hacia todo esto y nos damos cuenta de quienes somos, lo que se espera que hagamos, dónde estamos, y qué procesos estamos atravesando.

Por lo tanto, de un estado de total ignorancia, falta de conocimiento y entendimiento, de un anhelo inconsciente, instintivo, realizamos una transición gradual hacia un estado donde alcanzamos más claridad y vemos más detalles, qué los causó, y por qué estos son necesarios.

En este punto, empezamos a ordenar qué es más y qué es menos importante para nosotros y mientras tanto leemos los libros, buscamos lo que hemos leído dentro de nosotros. Evaluamos si tenemos las nociones de otorgamiento, recepción, y el deseo de otorgar al Creador, lo que nos parece totalmente artificial e irreal. No comprendemos las nociones de amor y conexión por los amigos que están siendo discutidas.

Lo único que podemos todavía esperar es la Luz que Reforma. Todas las transformaciones en el camino espiritual, desde el estado cero, el punto en el corazón, y así en adelante, ocurren sólo en virtud de la Luz. Si la persona piensa que puede hacer algo más y avanzar de alguna otra manera, está cometiendo un gran error que podría detenerla en el camino o incluso sacarla de este por completo.

Por lo tanto, la persona tiene que dar lo mejor de sí para aprender acerca de su conexión con el grupo: hasta qué medida es incapaz de mantenerla o no siente la necesidad y lo recuerda, ya que no quiere pensar sobre esto y en primera instancia está aterrado por esto. Uno debe evaluar todas estas cosas negativas por sí mismo sin sumirse en ellas.

Incluso, cada vez que se te revela algo así, sigue elevándote por encima de esto. Aun si todavía eres incapaz de superar este resentimiento de forma natural y emplearlo para hacer el trabajo, esto es correcto. La clave es sentirlo por un solo instante y, sin que te detenga, sigue moviéndote hacia adelante.

En estos esfuerzos haz el avance a pesar de tu sensación de desprecio, resentimiento  y rechazo. Existe ahora una cierta plegaria, una oración que atrae hacia ti la Luz Circundante. Bajo el impacto de la Luz, tu odio se muestra más concreto y definido, y empiezas a entender mejor qué y por qué te resientes y odias tanto. En otras palabras, llegas a conocer tu verdadera naturaleza.

Esencialmente, siempre nos estudiamos sólo a nosotros mismos en relación con cierta fuerza considerada como la Luz Superior. No es la Luz en sí lo que estudiamos, sino a nosotros mismos en contra de esta como el fondo. No es la Luz que sentimos, sino nuestra oposición a ella. Al hacer esto, nos alistamos para orar, suplicar. Después de todo, debemos lograr corregir estos defectos internos, elevarnos por encima de ellos, y movernos hacia adelante a pesar de ellos. De esta forma, nuestra plegaria por la Luz se hace más concisa y es enfocada con precisión.

Por lo tanto, la Luz lleva a cabo esta tarea y revela el deseo egoísta en nosotros, la  “inclinación al mal”. Todo esto se ilumina en nosotros por medio de la Luz que cultiva nuestro deseo tanto cuantitativa como cualitativamente, de esta forma avanzamos hacia la meta.

(43071 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/15/2011, Escritos de Rabash)

Una oportunidad para dar el siguiente paso

Dado que todos los cambios son realizados únicamente por la Luz, cada vez que actuamos, nuestras acciones deben mostrarnos cuan inadecuados somos comparados con ella. En otras palabras, yo debo actuar como Él lo hace para ser capaz de ver lo diferente que soy de Él, en mi nivel actual.

Es similar a un pequeño niño que está tratando de copiar el comportamiento del adulto. Después de haberlo hecho, él se da cuenta de cuan correctas o incorrectas son en realidad sus acciones. Es como si estuviera haciendo ejercicios al ensamblar pequeñas estructuras de juguete con los bloques de construcción o haciendo su tarea para la escuela.

Todo esto se hace con el fin de probarnos y comparar nuestros resultados con los correctos. Nuestro avance se basa en las diferencias reveladas entre lo “deseado y lo real”, entre lo que soy capaz de ser y lo que se supone que sea por ahora.

Esto significa que debemos tratar constantemente de realizar actos de otorgamiento y utilizarlos para examinar y evaluar lo que aun no he adquirido. No debo desesperarme cada vez que fallo, sino amar este estado de iluminación. Después de todo, eso es lo que nos está enseñando cómo seguir adelante.

En realidad no significa que hice algo mal y ahora debo sentirme culpable. Por el contrario, tuve éxito y por lo tanto se me está mostrando en qué más puedo avanzar. La Luz sigue mostrándome los cambios para dar el siguiente paso. Si yo fuera incapaz de hacerlo, la Luz no lo revelaría a mí, y entraría en una especie de niebla, en un estado de inconsciencia. Sería insensible, y me sentiría bien. La Luz no me iluminaría mis faltas y no me mostraría qué hacer.

No tendré a nadie con quien hablar si no me he preparado para trabajar en el grupo, estudio serio, y hago otras cosas. Por lo tanto, la Luz no podría permitirme que tome otra acción que no tuviera fundamentos en que basarla. En ese caso, parecería como si yo estuviera bien y no fuera necesario hacer nada. Me gustaría entrar en una especie de ilusión que durara mucho tiempo, incluso años.

De hecho, todo depende de la preparación, aunque la preparación depende del entorno. Por lo tanto, se supone que debemos realizar unos cuantos actos materiales, como organizar los estudios, el grupo, la conexión con los amigos, y en hacer todos los discernimientos en los cuales nos esforzamos juntos.

Si estoy ansioso por unirme con los demás y revelar el atributo de otorgamiento allí, tendré que formar eventualmente mi actitud hacia el concepto interno del “grupo” o del “lugar” del espacio espiritual, el deseo integral donde se revela la propiedad de otorgamiento mutuo entre todos.

Es la Luz la que nos revela el otorgamiento, y cuando esta revelación alcanza una cierta medida plena, en el mínimo nivel, esta nos llenará. Experimentaremos el otorgamiento y su origen mismo, es decir, la presencia de la fuerza superior que sostiene esta propiedad. Revelaremos no sólo la Luz, sino su misma fuente.

Rabash concluye su carta: “Que el Creador nos ayude a aceptar el gobierno superior por encima del tiempo y el espacio y a unirnos siempre a Él”

(43068 – De la 1º parte de la lección diaria de la Cabalá del 5/15/2011, Escritos de Rabash)

¡Brilla siempre, brilla en todas partes!

Pregunta: ¿Qué debo demandar de la Luz que Reforma?

Respuesta: ¡Todo! La corrección, hasta el estado final corregido (Gmar Tikun). Esta luz no sólo nos trae de vuelta a la espiritualidad desde nuestro grado. Siempre, en cada grado, donde quiera que estemos, tenemos la Luz interior y la Luz Circundante. Esta última brilla desde el grado próximo que por ahora me rodea, pero no puede vestirse en mí interiormente debido a la ausencia de la pantalla. Por lo tanto, siempre anhelo que la Luz me corrija y luego se invista en mí.

(43202 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/16/2011, El Zohar)

Instrucciones para el renacimiento espiritual

Pregunta: ¿Cómo conecto todo lo escrito en El Zohar conmigo y con el entorno? ¿Cómo puedo relacionarme con este texto a través del entorno?

Respuesta: Todo lo que leo en El Zohar tiene que ser revelado en la conexión entre nosotros. No existe nada en toda la realidad excepto el estado llamado “un alma”. Esta alma está llena con la propiedad de otorgamiento, la Luz superior, la Luz del amor.

Existimos en una condición confusa, nebulosa, sin claridad, tras todos los ocultamientos (mundos) y debemos revelar un estado único, perfecto. Todos los otros estados aparecen sólo en nuestro estado inconsciente, en el que no estamos conscientes de la espiritualidad. Es como si estuviera aturdido por un golpe en la cabeza, perdiera la consciencia, y ahora gradualmente volviera a la consciencia mediante mi propio esfuerzo.

Los cabalistas me enseñan qué esfuerzos pueden ayudarme a regresar a la consciencia espiritual. Toda la sabiduría de la Cabalá es la revelación del único estado que existe. El Zohar nos habla de los estados en nuestro camino espiritual, que están más corregidos que aquellos en los que existimos. Me habla acerca del grado donde la perfección será revelada. Los autores de El Zohar atravesaron todos los 125 grados, desde nuestro mundo al mundo de Infinito, y desde la altura de esos grados escribieron esta composición, en la cual revelaron la unidad entre nosotros.

Estamos leyendo, y la Luz brilla sobre nosotros según el grado de nuestra aspiración por este estado exaltado. Así es como llegamos a corregirnos, al acercarnos a la Luz. Por lo tanto, al leer el Libro del Zohar, uno sólo necesita anhelar este estado más alto y valorarlo.

Así, si aspiramos juntos a revelar el estado espiritual del que está hablando El Zohar, aun cuando no lo entendemos porque no tenemos conexión con la espiritualidad, pero ya que deseamos revelarlo, despertamos las Luces Circundantes que nos corrigen y nos mueven más cerca de la revelación.

(43205 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/16/2011, El Zohar)

Preparación para la Convención “Unidad, el futuro del mundo”

¡Queridos amigos!

Todos somos diferentes, pero todos somos partes del todo. Al complementarnos unos a otros, alcanzamos la perfección.

La inscripción para la convención de la Cabalá en Moscú ya está abierta. ¡Visita el sitio web de la convención y participa en la preparación!

Dile al Kli Mundial cómo están preparándose los grupos y centros para el evento. ¡Envíanos tus informes!

(43166)

A través de todos los obstáculos y ocultamientos

Pregunta: ¿Durante la lectura del Zohar, es suficiente aspirar sólo hacia la unidad?

Respuesta: No, no lo es. Baal HaSulam escribe en la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot“, ítem 155, que una persona que quiere revelar, está ansiosa de alcanzar lo que está estudiando, atrae sobre sí la Luz que rodea su alma. La Luz viene según el grado de su aspiración.

“Esforzarse por alcanzar” significa que trato de llevar a cabo las acciones descritas en la Torá dentro de mí. La Torá es un manual, una instrucción (“Torá” viene de Horaa, instrucción, y Ohr, Luz) de cómo debo corregirme al atraer la Luz que me afecta mientras estudio este manual.

Mientras leo esta instrucción, trato de discernir dentro de mí los estados que describe. Este texto está escrito de una manera inusual, en un lenguaje corporal que habla del mundo espiritual, para que bajo todos esos ocultamientos, averigüe y vea lo que está tratando de decirme, de que se tratan todas mis propiedades internas y deseos.

Debo develarlas y ver los que son. Quiero aplicarlas en la práctica. Quiero que la Luz, la fuerza superior, me eleven por encima de mi deseo de recibir placer para poder comenzar a trabajar con esta materia, en lugar de estar encadenado a ella, sin siquiera sentir o identificarme con ella.

Quiero separarme de esta y estudiarla desde un lado. Entonces, puedo intentar construir una u otra forma a partir de esta, como un niño haciendo una torre con bloques de construcción. Seré capaz de ver y examinar qué está sucediendo conmigo. En ese punto, tendré una fuerza que me permitirá trabajar con mi materia inanimada. Después, adquiriré fuerzas para trabajar con mi forma vegetativa del deseo de recibir, seguida por el animado y así en adelante, hasta que vuelva a crearme a mí mismo como humano. Para lograr esta tarea, tengo que ascender al grado de la Luz superior.

Aun así, esta es la forma en que avanzamos, anhelando y deseando saber cómo trabajar. Esta aspiración de saber cómo encontrar dentro de mí esas propiedades internas y cómo trabajar con ellas es vital. En lo que dependa de mi, quiero ser el amo de mis acciones. Es como si cotejara mis deseos y entonces dijera al Creador: “¡Ahora, conéctalos, corrígelos!”

Sin embargo, tengo que traerlos a la corrección, conectarlos aparentemente, y cuando la Luz viene y los corrige, esto ocurre en realidad. Esto significa que yo pido, y el Creador lo llena; yo exijo, y el Creador lo lleva a cabo. Él y yo somos socios.

Por lo tanto, es nuestro deber tratar de entender la Torá, El Zohar. Sin embargo, después que la Luz me ha afectado, también llego a un estado en el que soy capaz de ver, sentir, y entender todo lo que se está describiendo.

(43081 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/15/2011, El Zohar)

Abre la puerta para que entre la Luz

Pregunta: ¿Cómo puede uno afectar a los amigos en la práctica, para que ellos mantengan la intención correcta durante la lección, especialmente cuando estamos leyendo El Libro del Zohar?

Respuesta: Ante todo, nosotros tenemos que ayudarnos unos a otros en nuestra búsqueda interna, en nuestras sensaciones internas, ya que a esto es a lo que se le llama “garantía mutua”. Sin nuestra ayuda mutua, no podremos llegar al estado en el cual sentiremos el deseo colectivo como nuestro propio deseo.

No es porque los amigos me necesiten, sino porque yo los necesito a ellos. Estas acciones son mucho más profundas que la ayuda externa como tal. Por lo tanto, yo despierto en mi mismo la conciencia de que todo este deseo es mi vasija del alma.

A veces, pienso acerca de la unidad dentro de los deseos, pero ya sea que lo entienda o no, despierto la Luz de tal modo; que yo desarrollo acciones encaminadas a la unificación de nuestras vasijas espirituales, de los deseos. La Luz es una, y si no me vuelvo hacia ella a través de un solo deseo o vasija, no evoco La Luz.

Por lo tanto, debo pensar sobre el deseo integral en el cual vivimos en otorgamiento mutuo y garantía. Esencialmente, la garantía es esa apertura pequeña a través de la cual yo permito que la Luz entre. De hecho, garantía significa que tu ya estas atado a los otros en unidad, similar a la unicidad de la Luz.

(43091 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/15/2011, El Zohar)