Descifrando cada momento

Pregunta: Está escrito que cuando pierdes el pensamiento en la espiritualidad, debes agradecer al Creador ¿Cómo es posible agradecerle a Él eso?

Respuesta: Sabemos que todo nuestro trabajo está solamente en el deseo, y excepto por el tipo adecuado de deseo, no necesitamos nada más. Para revelar la propiedad de otorgamiento, al Creador, sólo necesitamos continuar preparándonos para el siguiente momento. Todo lo que tenemos que hacer es sólo descifrarlo correctamente: ¿De quién recibí la sensación de vida, y porqué llegó de la forma en que llegó?

No sé nada de eso. Sin embargo, si lo recibí de la Luz, de la fuerza superior que está llevándome hacia el propósito de la creación, entonces lo único que se requiere de mí es mi consciencia de ello y la respuesta correcta. Es decir, en cada uno de los estados que atravieso, tengo que ser capaz de verlo a Él y su benévola actitud hacia mí, a pesar del hecho de que siento lo opuesto.

Así, surge una discrepancia entre cómo deseo verlo a Él, como bueno y que me hace el bien, y el mundo que experimento justo ahora, que no es tan agradable y bueno. Ahí es donde se me da espacio para trabajar porque la diferencia entre lo que deseo y lo que es real, entre el pensamiento de lo que se supone que sea y mi experiencia presente, es la base de la plegaria.

Si no siento perfección en cada momento, significa que siento el margen que me separa de ello, mi propia insuficiencia. Por lo tanto, ya sé cómo moverme hacia adelante ya que siento mi desviación del camino, de la meta.

La dirección correcta es donde todo se unifica: “Israel, la Torá, y el Creador”. Es decir, el yo, el significado interno del grupo y nuestra unidad, y la revelación del otorgamiento en este, todo esto junto forma un todo. Si no puedo enlazar todo esto correctamente, veo la actitud del Creador hacia mí como mala.

En otras palabras, siento que soy corrupto y que vivo en un mundo corrupto. A juzgar por lo que el Creador me dio, descubro que Él no es el bien quien hace el bien, y no estoy viviendo en el mundo de Infinito. Por causa de mi defectuosa percepción, soy incapaz de sentir perfección.

Por lo tanto, tengo información precisa de cómo se supone que yo sea (si me dirijo hacia la meta) y cómo esto difiere de lo que soy realmente. En cada uno de los estados, tengo una serie completa de datos, y todo lo que tengo que hacer es usarlos correctamente para evaluar lo que quiero realmente. Se volverá claro que siempre soy deficiente en el otorgamiento, el cual de otra manera completaría mi percepción y me cambiaría de sentirme mal a sentir la perfección que me fue dada por el Creador.

El Creador me ofrece perfección, mientras que yo me siento defectuoso y viviendo en un mundo defectuoso. La diferencia entre lo que Él me envió y lo que yo siento es, de hecho, mi defecto interno. Justo ahora, si pudiera añadir otorgamiento a todos mis deseos, me movería de un mal estado a uno bueno instantáneamente. Esta deficiencia que siento es la plegaria con la que me estoy dirigiendo a Él justo ahora para pedir la propiedad de otorgamiento, la fuerza de Bina o corrección.

Tan pronto como se forma la petición adecuada, obtengo una respuesta inmediata la cual puede ser incluso un peor estado del ser. Es decir, mi sensación de cuán remoto soy del auténtico otorgamiento llegará a ser incluso más aguda. Solía evaluar mi lejanía con un dispositivo de medición muy burdo, y ahora estoy usando uno muy preciso, así es como soy capaz de ver una desviación más grande.

Sin embargo, esto no significa que mi estado en sí haya empeorado. Cambié para mejorar, pero al mismo tiempo, he llegado a entender mejor mi estado. He ganado una receptividad mayor.

(43839 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/24/2011, Escritos de Rabash)

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