El despertar del amor

Baál HaSulám carta 19, p. 70: “Conoce al Dios de tu padre y sírvele a Él”. Conocer significa reconocer, porque un alma que no conoce no es buena. Esto significa que si una persona no conoce a su amo, a pesar de que él tenga un alma y anhele y desee servirle a Él, no es buena.

A pesar de que uno tenga un alma, no está listo para conocerlo, “Hasta que el espíritu sea vertido sobre él desde lo alto”. Sin embargo, uno debe prestar oído y escuchar las palabras de los sabios y creer en ellos de todo corazón.

Como ha sido escrito: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”. El Baál Shem Tov interpreta: “El Señor es tu sombra”. Como la sombra que sigue los movimientos de uno, sus inclinaciones ladean cada camino de la persona, así es el hombre de acuerdo con el Creador. Esto significa que cuando el amor por el Creador se despierta, uno debe ver que el Creador se ha despertado hacia él con intenso anhelo, etc.

Incluso si el punto en el corazón surge en una persona, que no sabe cómo despertarse y no puede hacerlo por su cuenta, solo. Él es despertado por la Luz superior, por el Creador, mientras tanto la persona, de todos estos despertares agradables y desagradables, supuestamente debe entender y aprender como hace tratos el Creador con él. Debe aprender a hablar el lenguaje del Creador para comunicarse con él.

Necesitamos llegar a un deseo, a la intensidad, al anhelo, que corresponde con el siguiente, es decir, con el primer grado espiritual que existe por encima de nosotros, o el último paso de la escalera que desciende hasta nosotros, a lo largo de la cual había descendido nuestra alma desde el mundo del Infinito hace algún tiempo. Ese fue el peldaño en el que aún estábamos enlazados con el Creador, y por lo tanto hoy, se supone que debemos adquirir el mismo tipo de determinación, intensidad, deseo, que nos conectó allí con él.

Llegamos a este tipo de anhelo al usar los ejercicios que el Creador provee para nosotros en el tiempo considerado como “ruedas” (Ofaním). El nos presenta varias oportunidades para que volvamos a conectarnos con Él, y no sabemos por qué debería ser en esta forma específica y en este tipo de situación. De repente Él nos recuerda que Él existe, y empezamos a sentir que no lo tenemos a Él.

En este punto, es necesario entender quien causó este despertar. ¿Me desperté por mi cuenta, o fue el Creador, quien me despertó? ¿Qué se supone que debo hacer con esto? ¿Debo dar gracias por mi despertar o culparlo a Él por no exigirme y por no tener nada en absoluto? En la medida en que una persona es consciente de todo este proceso y se esfuerza constantemente en recibir un deseo de unidad, llegará al éxito.

(41891 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/1/2011, Baál HaSulám carta 19)

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