El temor que no permitirá que te detengas

Sólo una persona que puede elevarse por encima de su deseo egoísta, alcanza la sensación de temor. Él ve que no puede ascender, sin embargo, definitivamente tiene que hacerlo porque el espacio espiritual, el reino del Creador, la perfección, se encuentra justamente por encima de su deseo de disfrutar. Entonces se apodera de él el temor: ¿Será capaz de recibir ayuda para ascender por encima de sí mismo?

Este temor puede ser egoísta, cuando estoy preocupado sin saber sí voy a recibir o no la plenitud espiritual. Este tipo de temor es también útil: A pesar de que estoy pensando en mí mismo (que se llama Lo Lishmá), por lo menos yo estoy pensando en la meta espiritual, el atributo de otorgamiento (Lishmá). Sólo que por el momento yo lo interpreto como algo que se me proporcionará beneficio personal.

Sin embargo, más adelante alcanzamos el “temor perfecto”, cuando entendemos que los resultados de adquirir la cualidad de otorgamiento, también deben ser benéficos para todos, y a través de beneficiar a la sociedad, esto será benéfico para el Creador. Todo esto le hace la Luz superior a la persona, y por lo tanto todo este proceso se llama “la Torá”.

En este camino siempre encontramos “un hombre feo” quien vive dentro de nosotros y no quiere nada, sino solamente el beneficio personal. Él siempre trata de torcerlo todo de manera que lo haga estar por encima de los demás, para poder afirmar su propio poder y orgullo. Pero si yo soy capaz de hacer frente a este fenómeno, aunque tema a esta cualidad dentro de mí, y si puedo evitar matarlo, e incluso ser capaz de reconocerlo y agradecerle por revelarme mi propio mal, entonces yo desarrollaré el tipo de temor que me ayudará a adquirir el deseo, vasija o Kli para revelar al Creador.

Gradualmente todos los conceptos se enfrentarán con las correctas definiciones y comenzaré a darme cuenta de que la espiritualidad está por encima de mi deseo egoísta. Yo entenderé que seré capaz de revelar al Creador, la perfección, el otorgamiento, amor por el prójimo, y por el mundo espiritual, sólo cuando pueda elevarme por encima de mi “yo”.

Por lo tanto, todo se basa en la fuerza del temor y la preocupación: ¿Estoy dentro de mi egoísmo, sin darme cuenta, o ya ascendí realmente por encima de este? Y una vez que ascendemos, hay muchos grados de ascenso por encima del deseo de uno, los cuales discernimos gradualmente.

En todos los niveles creo que ya he ascendido por encima de mi egoísmo, en cuyo caso me alegro y agradezco al Creador por lo que Él me ha hecho. Después de eso veo que no es así: Este también fue mi egoísmo, pero este solo estaba oculto de mí. Y entonces tengo que elevarme por encima de él también.

Al comienzo del siguiente nivel me alegro enormemente una vez más, porque finalmente he tenido éxito en elevarme por encima de mi ego y ahora estoy totalmente enfocado en el otorgamiento. Pero entonces, de nuevo, revelo gradualmente que aun no es el final y que todavía quedan cálculos egoístas dentro de mí. Y entonces, de nuevo odio mi estado y demando un ascenso mayor, y este proceso continúa hasta el final de la corrección (Gmár Tikún).

Está escrito: “Lo qué es basura para el superior es alimento para el inferior”. Esa es la forma en la cual asciendo continuamente los niveles en virtud de la Luz que Reforma. Esta Luz es llamada Torá. Esta revela el temor (Irá) en una persona. Y dentro de esa Luz, la persona puede ver (Iré) al Creador, el atributo de otorgamiento que rige por encima de todo, así como de todo el deseo de disfrutar que envuelve la creación.

(42246 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/5/11, Shamati)

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