En las garras de los opuestos

Hasta ahora hemos evolucionado bajo la influencia de dos fuerzas opuestas. Hoy, cuando la colisión de estas dos fuerzas se hace amenazadora, nuestro objetivo es traerlas a la armonía mutua.

Para hacer esto, tenemos que crear resistencia entre ellas, una cierta “resistencia” (R) localizada entre el positivo y el negativo. Entonces, obtendremos un “bulbo” o un “motor”. Colocando la resistencia entre los opuestos, recibiremos una cierta revelación, con la que sentiremos en nosotros mismos como la manifestación del positivo y el negativo juntos.

¿Cómo podemos hacer tal “resistencia”? Queremos usar las dos fuerzas, la positiva y la negativa, como un todo. Es por eso que un hombre está compuesto por las dos fuerzas. Hasta el momento en que la fuerza negativa, nuestro egoísmo, no se haya desarrollado completamente en nosotros, no podremos hacer este trabajo; no sentiremos el conflicto, la colisión.

Pero hoy, podemos comenzar a descubrirlo. Nuestro mundo, nuestra vida, nuestra naturaleza esta en las garras de estas dos fuerzas, y no sabemos a dónde ir para salir de ellas. El egoísmo está en uno de los lados bajo el signo negativo, y el poder de la naturaleza, del Creador, está en el otro lado bajo el signo positivo.

La fuerza positiva de la naturaleza otorga, da vida, desarrolla, pero la fuerza de nuestro egoísmo quiere absorber todo para su propio placer, para romper y destruir. Nosotros observamos muchos ejemplos de esta actividad en nuestro mundo. Si no fuera por el poder de la naturaleza que nos previene y nos detiene de hacer cualquier cosa que nos de placer, nosotros hubiésemos destruido el mundo entero en el pasado cuando estábamos peleando con palos y piedras.

La meta de la fuerza de la naturaleza es guiarnos hacia adelante para hacernos más inteligentes, más desarrollados, y más peligrosos al mismo tiempo. Esto nos llena de miedo ante el uso de las armas sin consideración.

Así llegamos a nuestro estado actual y ahora tenemos que crear resistencia entre las dos fuerzas.

A decir verdad, esta resistencia es llamada “un humano” (Adam). Esta se convertirá en nuestra propiedad que incluye las dos fuerzas. Tenemos que formarnos, moldearnos a nosotros mismos como plastilina, con cincel remover los excesos de material y dejar solamente la forma necesaria. Tenemos que recurrir a la frontera entre las dos fuerzas y la sabiduría de la Cabalá nos enseña cómo lograrlo.

(43694 – De la 2º lección, Convención de Roma del 5/21/11)

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