Escucha Su voz

El Creador viene a nosotros cada vez que Le damos la oportunidad. Este es el secreto del éxito. Si le damos al Creador tales oportunidades, despertaremos más rápido, en una frecuencia más alta, y seremos capaces de llegar más pronto a un deseo más grande, hasta un cierto grado de nostalgia y anhelo considerado como “mundo, año, alma” (Olám, Shaná, Néfesh). Es decir, llegaremos a la adhesión con la “Luz” en el mismo lugar, en el mismo tiempo, con la misma mujer”, como es descrita la unificación del hombre con el Creador.

Después de todo, para llegar a la adhesión (Zivúg), tenemos que cumplir con varias condiciones. Antes que nada, necesitamos el deseo correcto, es decir no un deseo corporal, sino una necesidad de llegar a la similitud con el Creador, el primer grado espiritual, la primera conexión con Él. Para lograr esto, se supone que yo proporcione el deseo en la cantidad, cualidad, intensidad y forma apropiadas.

Aparte de eso, no se supone que quiera nada más de tal manera que se vuelva mi único deseo, recompensa, y satisfacción. No se requiere nada más, sólo desearlo. Después de todo, el resto es la recompensa por la que estoy trabajando. Todo mi apasionado deseo, anhelo, tensión, y aspiración por mantener la conexión con el Creador, sujetarme a este punto a pesar de la dificultad, es, de hecho, la recompensa.

Si uno llega a este estado, se eleva por encima de su deseo egoísta, y desea pasar todo su anhelo al Creador, para demostrar el anhelo propio por Él, y no busca nada más allá de esto, él amerita la adhesión exaltada.

Aquí, uno puede encontrar ayuda en el entorno que sostendrá, despertará, recordará y organizará todas las condiciones necesarias para tal adhesión con él; las aclarará y elevará su importancia. Después de todo, el Creador llega  a una persona cada vez que esta Le presenta tal oportunidad. Este es el punto más importante para nosotros.

Esto significa que la meta es darle al Creador más oportunidades para despertarnos mediante cualquier medio, sin importar cómo. Puede ser que la mayoría de las veces, sea a través de sensaciones poco placenteras, pero no nos asustan los problemas, miedos y anhelo, ya que no los vemos como malos estados.

Lo que es malo para nosotros es sólo cuando nos desconectamos del pensamiento y la relación con el Creador, del anhelo y el deseo. Todos nuestros otros anhelos por Él los consideramos importantes, sin importar si nos gusta o nos disgusta experimentarlos.

Antes que nada, valoramos más la verdad que el sentir el bien o el mal, lo dulce o lo amargo. Así, gradual y correctamente nos preparamos para la primera adhesión y finalmente llegamos a ello.

(41886 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/1/2011, Baál HaSulám carta 19)

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