Exclusivo y único

Cada uno de nosotros siente que es especial y único, como si fuera el único que existe en el mundo y como si todos los mundos estuvieran destinados a él. Mientras se desarrollan las generaciones, cada persona sobresale más y más, el egoísmo crece y requiere de una persona que sea más autosuficiente y sienta que él es el centro del mundo. La envidia, el miedo y la vanidad nos fuerzan a actuar  de manera que otros piensen que están más arriba que ellos. Estamos sólo dispuestos a dejar esto si no tenemos ninguna opción o somos demasiado perezosos, porque para alcanzar algo tenemos que sobrellevar una batalla infinita. Sin embargo, el deseo e impulso de afirmarse uno mismo por sobre todo, aun quema en la persona.

Vemos que solo la sensación de exclusividad propia de uno invita a la gente a “subir por encima del otro”, a pararse el uno en el otro construyendo una pirámide humana desde arriba, de los gobernantes hacia abajo, al más pequeño. Todo depende de cuánto sobresale la persona con su exclusividad, tanto como de las condiciones y cualidades con las que nació y las cuales ha recibido del entorno en el proceso de su desarrollo.

De una forma u otra, eventualmente las personas alcanzan algo en la sociedad humana sólo mediante el uso de la cualidad de su propia exclusividad. Esta cualidad viene del Creador: Él es Uno y por lo tanto cada uno de nosotros, que se ha separado del deseo común que fue creado por el Creador, también se siente singular.

Nosotros somos como una imagen holográfica donde cada parte lo contiene todo. Solíamos ser un alma, similar al Creador, pero entonces se rompió en partes y ahora cada  una de estas piezas contiene una sola forma del alma común, pero en la forma opuesta debido al rompimiento. Hay una forma integral del alma inicial oculta dentro de mí y por eso, presionado por la fuerza del rompimiento, yo lo siento todo y exijo que todo el mundo y que el Creador estén a mi disposición. ¿Qué o quién puede tener alguna importancia aparte de mi?

Como resultado, nuestra propia expresión en este mundo se construye solo en la cualidad de la exclusividad de quien opera en cada persona. ¿Hacia dónde apunto todos mis deseos, pensamientos y habilidades? A volverme aún mas único y exclusivo. Cada persona avanza abajo este camino de acuerdo con sus propias fuerzas, cualidades y velocidad, y también en la medida en la que el entorno lo incita.

Lo más importante es: ¿Para el beneficio de quien utilizo mi “yo”, todas mis cualidades y en general, mi exclusividad? Si yo soy único en el mundo entonces ¿para quien actuó? Eventualmente la persona toma las decisiones de que usarlas correctamente significa servir al mundo justo como lo hace el Creador. Allí él se vuelve humano, similar al Creador y el mundo se vuelve un lugar de encuentro entre el Creador y la creación. Ahí ellos se unen y se funden uno con el otro, sirviendo a todas las almas.

De esto, vemos que la cualidad de exclusividad puede jugar un papel doble: primero la persona se esfuerza en conquistar todo el mundo como Napoleón y usarlo como él lo considere conveniente, en oposición al Creador, pero al final revela la necesidad de cambiar y adquirir similitud con el Creador. La exclusividad puede usarse ya sea para uno mismo o por el bien del prójimo. Esto es lo que determina el lugar de una persona en la escalera espiritual.

(De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 5/17/11, “Paz en el Mundo”)

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Próximas Entradas: