La necesidad de unirnos

Hoy la humanidad está tratando de unirse. Las personas entienden instintivamente que es mejor todos juntos que solos. Los distintos países están tratando de hacer acuerdos una y otra vez, para entrar en una unión que los hará más fuertes y exitosos. Pero, ¿tienen éxito al hacerlo? Al final vemos que esto lleva a conflictos e incluso a guerras. El problema sigue siendo: No sabemos cómo unirnos.

Sin embargo, la necesidad de consolidarnos, ha permeado de manera natural a la humanidad desde hace ya muchos años. Esta es la asociación que es inherente a las naciones y a la gente: me resguardo y, aun así veo que vale la pena unirme con otros. Juntos crearemos un monopolio y nos volveremos más fuertes que los demás.

Esta unión que no ha acrecentado ninguna debilidad, finalmente nos llevará a problemas tan enormes que la naturaleza misma nos mostrará la necesidad de unirnos. Se nos revela que tenemos que fusionarnos en una totalidad única, global, integral, para completarnos plenamente el uno al otro, para llegar a ser perfectos, enteros, y aceptar el “mundo redondo” donde todas las partes están interconectadas.

Si la naturaleza pone el reto de esta manera, entonces, ¿cómo debemos construir ahora la sociedad humana? Después de todo, el problema del egoísmo se concentra sólo en la sociedad humana. Este es el único lugar donde el egoísmo trabaja contra la unidad. Como resultado de ello, descubrimos que somos incapaces de unirnos.

 ¿Por qué el Creador puso tropiezo frente a nosotros, haciéndonos diferentes y disimiles uno del otro? Si fuéramos iguales, todo estaría claro: Cada persona da cierta cantidad y recibe cierta cantidad, y el asunto está resuelto.

Sin embargo, somos diferentes, y por lo tanto tenemos que ascender por encima del egoísmo y activar la intención por el bien del otorgamiento, sin ninguna conexión con el beneficio personal. Sólo con esta condición será capaz el hombre, por completo, de unirse con otros. Entonces llegará el otorgamiento por el bien del otorgamiento, y luego, la recepción por el bien del otorgamiento. Sólo si cada persona toma este camino, surgirá la perfecta unidad entre nosotros.

Por esta razón no fuimos creados iguales: porque de lo contrario podríamos resolver el problema en lo material, en el nivel de animado y nos convertiríamos en equivalentes a las hormigas en un hormiguero.

(De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 5/12/11, “La Paz”)

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