La salida del laberinto del sufrimiento

La ciencia de la Cabalá se revela por si misma a nosotros desde tiempos inmemoriales. En esencia, es la primera ciencia descubierta por la humanidad en la forma de enseñanza sobre la estructura del mundo. Sin embargo, al igual que hoy, en todas las generaciones anteriores, la mayoría de la gente no la necesitó porque su ego aun estaba evolucionando. Pasamos a través de todas estas reencarnaciones, desarrollándonos de generación en generación, y la vida parecía buena. Nos esforzábamos constantemente por nuevos logros deseando realizarnos con los placeres mayores.

La sabiduría de la Cabalá dijo hace miles de años que esta búsqueda del placer, es sólo una carrera para que el motor interno trabaje dentro de nosotros y no nos da el verdadero llenado. Todo es falso, simplemente estamos jugando con nuestros deseos, con estos fugaces placeres que desaparecen al instante. ¿Cuál es el punto en todo esto?

No obstante, la gente no quiso oír eso. Sólo unos pocos se preguntaron sobre el significado de la vida: ¿Cuál es el propósito de la vida, esta carrera entre el nacimiento y la muerte? Estas pocas personas estaban desarrollando la sabiduría de la Cabalá más y más. Ellos descubrieron que, de hecho, este juego en el cual nuestro ego, nuestra naturaleza juega con nosotros, es sólo un juego mortal, descubrieron que caemos en una picadora de carne que nos tritura, constantemente nos empuja hacia acciones indeseables: ya sean placeres que no podemos rechazar o sufrimientos de los que tratamos de escapar.

Así, bajo la influencia de estas dos fuerzas, el placer y el sufrimiento, estoy constantemente corriendo como un pequeño animal. Me golpearon, yo corro para evitar golpes. Me muestran el placer, me apresuro a él. Termino mi vida, llenando mis días con esta carrera.

Al observar este desarrollo de la humanidad, esta gente buscaba una salida a esta carrera sin sentido, hasta que descubrieron que todo este proceso tiene un final. Se dieron cuenta que no vivimos en un flujo interminable de vida entre las dos fuerzas, el bien y el mal, entre la eterna búsqueda de placeres y el escapar del sufrimiento sin fin tratando de mejorar nuestras vidas y evitando el mal. Encontraron que, finalmente llegamos a la conclusión de este desarrollo.

Esta conclusión tiene lugar precisamente hoy, después de un largo proceso de evolución humana. Somos la primera generación que, después de una serie de reencarnaciones y como resultado del desarrollo de todas las generaciones pasadas, está empezando a comprender lo que le sucede.

Comenzamos a reconocer que hemos llegado a una cierta saciedad, y muchas personas han llegado a decepcionarse de esta carrera. A pesar de que no se dan cuenta que durante toda su vida están persiguiendo los placeres y huyen de los sufrimientos, se sienten frustrados y se sumergen en la depresión. Muchas personas están empezando a comprender que esto es una locura, no es vida: venir a este mundo por alguna carrera y luego dejarlo como si hubieran entrado en un casino, jugado y se hubieran ido sin haber hecho nada, porque se vieron obligados a correr a partir del dolor y a perseguir los placeres.

Por lo tanto, llegan a la comprensión de que, evidentemente, esto no es así, porque nada en la naturaleza ocurre sin un propósito. Todo en ella es precisamente determinado por el orden de causa y efecto, y al parecer todo este proceso está determinado por la ley de desarrollo que nos debe llevar a una cierta meta.

Aunque este proceso es muy largo y parece lógico, en verdad, se oculta en él una lógica interna especial: Debemos reconocer el mal inherente en nuestra naturaleza para obtener el bien de ella. La posibilidad de llegar a esta bondad aparece hoy en día si aceleramos el reconocimiento del mal.

Es por eso que la ciencia de la Cabalá ha sido revelada, para que no avancemos como antes por un camino largo y al azar, en una elección sin fin entre el bien y el mal, cada vez encontrando problemas, resolviéndolos, y escapando hacia algo mejor, pero también después de muchas búsquedas, después de haber sido decepcionados en el camino anterior, deseamos ver lo que nos espera y avanzar conscientemente.

La sabiduría de la Cabalá se divulga para estas personas. El punto en el corazón despierta en ellos y no les da descanso. Llegan al lugar donde pueden obtener conocimientos acerca de cómo preparar el camino correcto para ellos, sin torcerse sino derecho, de acuerdo con la ley de la naturaleza, volviéndose como ella y usándola correctamente.

En esencia, no se nos patrocina o garantiza un milagro, conocemos simplemente la ley. En vez de llegar a la meta en zigzag, vamos directamente si queremos cumplir esta ley. Este es un camino más cercano y más fácil, pero al mismo tiempo más complejo. Después de todo, tenemos que estudiar y hacer realidad esta ley en nosotros mismos en vez de las fuerzas de la naturaleza que nos amasa, modelando en nosotros su forma. Nosotros tenemos que participar en esto, forjar en nosotros mismos la forma que requiere la naturaleza. Si tenemos éxito, si nos damos a nosotros la misma forma que debemos adquirir al final, alcanzamos el propósito de la creación.

(43743 – De la 1º lección, Convención de Roma del 21 de Mayo del 2011)

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