La vergüenza es lo opuesto a la perfección

Pregunta: ¿Qué es la vergüenza, que es considerada como una forma de creación?

Respuesta: Vergüenza es lo que diferencia a un humano de un simio. Se deriva de un sentido de diferencia entre el dador y el receptor. Todo lo demás depende sólo de las razones, de las situaciones en las que me siento dando o recibiendo, y de acuerdo con esto, tengo la sensación de perfección o de vergüenza. La vergüenza es el opuesto de la perfección.

Olvida todo lo que asocias con la palabra “vergüenza” en este mundo. Es totalmente diferente. En la espiritualidad es una sensación de separación entre el dador y el receptor. La verdadera vergüenza es un sentimiento espiritual, y la vergüenza material siempre es posible silenciarla, esconderla de alguna manera.

La verdadera vergüenza llega sólo con la condición de sentir al Creador como un dador, amoroso y a mí mismo como acusador que Lo maldice, deseando robarle a Él. En resumen, ¡todo es al revés! Hasta el punto en que nos revelamos como si estuviéramos uno contra el otro, siento vergüenza, y eso me obliga a cubrirme a mí y a mi egoísmo, y a comenzar su corrección.

De manera que, la vergüenza es un sentimiento particularmente útil para la corrección. Por esa razón es revelado con la condición de que una persona sea capaz de corregirse. De lo contrario, no hay necesidad. No tiene sentido avergonzar a un gato por comerse la crema agria de alguien y apelar a su conciencia. El gato no sentiría ninguna vergüenza. Solo puede sentir que lo golpearon por su comportamiento y tendrá miedo de volver a hacerlo. Lo que significa que el animal estará regido por el miedo o por el sufrimiento pero no por la vergüenza.

La vergüenza llega como resultado del desarrollo cuando sientes un nivel superior: cuan perfecto es esto en comparación contigo, cuanto te ama, y cuan opuesta es tu relación con ello. Y no puedes hacer nada contigo mismo.

Para sentir esta brecha, se requiere que la persona tenga inteligencia interior, no solo la mente y las emociones materiales. Todo depende de cuánto aprecia él esta propiedad de otorgamiento, y no en relación consigo mismo. Después de todo, debe sentirse como un bebé que no siente vergüenza en recibirlo todo de su madre.

Es más, esto sucede sólo cuando él se eleva por encima del nivel de bebé con su madre y quiere sentirse independiente. Si a él le falta su libertad, se siente avergonzado. Un esclavo que no anhela la libertad no siente vergüenza porque él le pertenece a su amo. Aquel que quiere crecer y ser una persona libre comienza a sentir vergüenza inmediatamente y por lo tanto llega a ser libre.

(43871 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/24/2011, Talmud Eser Sefirot)

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