La vergüenza que nos impide retroceder

Es muy difícil para nosotros imaginar cómo un ser creado que fue hecho por la Luz, existió en adhesión a ella, y no sintió ninguna deficiencia que fuera causada por el hecho de ser opuesto a ella,repentinamente se sintió avergonzado y no aceptó permanecer en este estado, restringiéndose a sí misma expulsa toda la Luz. ¿Qué debe sentir la criatura cuando se ve a sí mismo como algo totalmente alejado de la Luz y desea ser idéntico a ella?

El estado de adhesión y perfección, que el ser creado experimentó mientras que estuvo en el mundo del Infinito antes de la restricción, más tarde lo hace tomar este camino de regreso al Infinito a través de todos los estados (1-2-3). Y a pesar del hecho de que por parte de la Luz no hay cambios y que el Creador mismo nunca se separa del ser creado, no ve los defectos o la necesidad de corrección en ella, la propia criatura no puede aceptar ser diferente del Creador en algún grado.

Esta sensación maravillosa obliga al ser creado a realizar medidas tan drásticas: restringir su deseo, obtener una pantalla, someterse a todo el proceso de distanciamiento del Creador, de la Luz, y luego retornar a Él, después de haber completado el círculo completo. Así actúa el deseo.

¿Y cómo puede ser que la Luz, que da al ser creado un sentimiento de su unicidad, de unidad y de ausencia de diferencias entre ellos, al mismo tiempo, evoque en la criatura un tipo peculiar de vergüenza que obliga a este último a restringirse y a caminar este camino todo el tiempo lejos del Creador?

Este sentimiento de vergüenza tiene algo único, se convierte en un potente motor que hace que el ser creado se retire del Creador, se esconda de Él, al igual que una persona se oculta de alguien del cual él siente vergüenza, para hacer todas las correcciones necesarias más adelante. Y no es para que pueda sentirse orgulloso de sí mismo, sino para que pueda devolver Su amor al Creador, que el ser creado sintió que emanaba de Él cuando se sintió avergonzado. Estas nociones son muy exaltadas.

Por lo tanto, se deduce que vale la pena que la criatura haga este círculo horrible completo, sin detenerse en este camino, sin atinarle a nada, ¡a pesar de que esta podría volver de nuevo al estado del Infinito en cualquier momento! Y aún así, cada nuevo instante decide otra vez: “¡No, no voy a sucumbir a este placer infinito a menos que actúe en él conscientemente y pueda sentir orgullo y respeto por mi mismo!” Obviamente, no se trata de orgullo egoísta, se trata de la criatura que quiere dar al Creador  la actitud que se revela en relación a sí mismo.

Esencialmente, en el mundo del Infinito, el amor del Creador no compromete a nada a la criatura. El Creador lo trata como un padre que ama infinitamente a su hijo y está dispuesto a otorgarle todo a él, sin ninguna reserva y si que  implique ninguna vergüenza. Y, sin embargo, el hijo, después de haber conocido el amor del Creador por él, se da cuenta de que él mismo es incapaz de amar. Y esto es lo único que lo hace sentir vergüenza: que él mismo es incapaz de amar incondicionalmente y de dar al Creador el mismo tipo de sentimiento desde el punto de oscuridad y separación.

Por lo tanto, el hijo toma la decisión de aceptar la oscuridad y los golpes más terribles de su Padre en vez de la Luz. Se compromete a seguir amándolo, sin importar cómo, es como si estuviera recibiendo sólo la más amable y verdadera Luz del Infinito. El amor del Padre es infinito y absoluto, y por lo tanto, el hijo decide amarlo a Él de la misma manera, no memos.

Por lo tanto, no tiene otra posibilidad de alcanzar este estado, sino solamente al caminar por la senda de la oscuridad, que es directamente opuesta al llenado infinito. Es porque por encima de toda esta oscuridad, él puede revelar el amor incondicional.

(43564 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/16/2011, Talmud Eser Sefirot)

Material relacionado:
Descendiendo en orden, ascendiendo por decisión personal
El complicado camino del alcance de la simplicidad divina
Ensamblando la unidad interna

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta