“Mil veces caerá el justo y se levantará”

Pregunta: ¿Por qué mi mente entiende que el Creador es digno de ser justificado por lo que me hace a mí en este momento, pero sin embargo me siento mal? ¿Por qué no puedo afectar mi estado interno con acciones externas como la oración?

Respuesta: Lo que tu deseo siente en este momento, eso eres tú en realidad. En la espiritualidad, no puedes fingir y decir algo que no sientes. Tienes que llegar a la corrección de tu corazón. Y antes que nada, aun tenemos que averiguar que hay exactamente en nuestros corazones.

Si estás llorando, ¿Qué está llorando en ti: tus ojos o tu corazón? ¡Esa es la diferencia! El problema es que todo lo que hacemos está en el exterior, mientras la ciencia de la Cabalá es la sabiduría interna, la parte interna de la Torá. Debes cavar hasta el corazón de los corazones, estudiarlo, y experimentar con él.

Entonces entenderás que las acciones externas sólo obstruyen y cubren la imagen auténtica; te engañan y confunden. ¡Necesitas desnudar tu corazón y trabajar con este sin ningún teatro, lamentos, y lágrimas exteriores!

Si tomas un sedante y dejas de rabiar, ¿realmente esto convertirá al pecador en justo dentro de ti? No, todo es evaluado por la sensación interna en el corazón. Y sabemos lo que es eso. Pensamos que todo lo que tenemos que hacer es amargarnos y hacernos llorar a nosotros mismos. La Cabalá no cancela las acciones externas, pero quiere que reflejen los estados internos ya que si esto no es cierto, nuestro trabajo carece de sentido, y no cumpliremos con nuestro destino.

Por lo tanto, no temas tener que volverte un “pecador” en un punto y “justo” en otro. Son dos etapas del mismo grado espiritual, como está dicho: “Uno no puede llevar a cabo una Mitzvá (mandamiento) a menos que uno la rompa primero”. Esto significa que uno primero se somete a la carga del corazón (una carga adicional de egoísmo), y es considerado como un “pecador” que rompió la “Mitzvá” y siente hasta qué punto es incapaz de realizarla.

Y entonces, se fortalece con la ayuda del entorno, exige la Luz que Reforma, corrige su deseo, y se vuelve “justo”, sólo para caer otra vez. Después de todo, recibe otra dosis de deseo egoísta y se convierte una vez más en un pecador, con el fin de continuar corrigiéndose para volverse “justo”. Está dicho: “Mil veces caerá el justos y se levantará”.

Cada grado espiritual comienza con una nueva carga de egoísmo, y lo comienzas como un “pecador”. Más tarde, finalizas su corrección y llegas a la adhesión con el Creador a este grado, y entonces eres considerado como justo.

(41999 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/2/2011, Shamati #16)

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